Este 16 de septiembre, la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen pronunciará su discurso sobre el Estado de la Unión Europea.
Habitualmente, tras los balances y planteamientos de objetivos, la intervención va seguida de un debate con los eurodiputados que refuerza la rendición de cuentas.
En 2022, Von der Leyen utilizó ese discurso para abordar la crisis de los combustibles fósiles en Europa, desencadenada por la operación desplegada por parte de Rusia contra Ucrania.
Al referirse a la dependencia del petróleo que aún persiste, Von der Leyen añadió que solo «unos pocos visionarios» entendieron años atrás que el verdadero problema eran los propios combustibles fósiles, no solo su precio.
Cuatro años después, Europa se enfrenta a un problema muy parecido, provocado por la guerra contra Irán y el cierre temporal del estrecho de Ormuz, una vía marítima esencial que suele transportar en torno a una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas.
En julio, la Comisión Europea reveló que la UE ha gastado más de 50.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles desde el inicio del conflicto, un coste asumido en gran medida por los hogares. Ahora se estima que la cifra ronda los 70.000 millones de euros.
Y ello a pesar de los ahorros de 32.200 millones de euros gracias a la energía solar, que han ayudado a evitar nuevas importaciones de gas y han reforzado la generación eléctrica de origen nacional en todo el continente.
En una rueda de prensa la semana pasada, Chiara Martinelli, de CAN Europe, una de las principales coaliciones de ONG que lucha contra la crisis climática, afirmó que los europeos están «pagando dos veces» por la dependencia de la UE de los combustibles fósiles.
Como consecuencia, CAN Europe, junto con más de 200 organizaciones europeas y nacionales, incluidas 16 asociaciones empresariales, pide a Von der Leyen que aproveche el discurso sobre el Estado de la UE para elaborar un «informe de alto nivel, independiente y basado en la ciencia» sobre la salida de Europa de los combustibles fósiles.
«No se trata simplemente de pedir a Europa que haga más por el clima. Se trata de demostrar que acabar con la dependencia europea de los combustibles fósiles responde, en esencia, al propio interés económico y estratégico de Europa», añadió Marinelli.
