A la no condena del gobierno del asesinato a cargo del gobierno marroquí de un militante saharaui (el ministro de exteriores progre, Albares, declaró que no había que meterse en cosas de esas) hay que sumar la imagen de la televisión pública (RTVE) que colocó una imagen de un mapa de África donde aparece el territorio del Sahara occidental como parte de Marruecos. Las risas de Mohammed y su cohorte, por estruendosas, atravesaron el estrecho de Gibraltar. La genuflexión del gobierno a la dictadura alauita es alargada.

