La Policía Nacional sostiene que el empujón por la espalda que un antidisturbios le dio a una profesora jubilada durante las protestas educativas de Valencia del pasado mes de mayo, fue una “caída accidental”. Así lo recoge el atestado policial incorporado a la investigación judicial abierta por los hechos, en el que además se afirma que el agente actuó utilizando «una mínima fuerza reglamentaria” y de manera “ajustada a la normativa”.
El documento, redactado apenas unas horas después de la agresión policial, concluye que la mujer perdió el equilibrio debido a “la inercia de la carrera” del agente. Una versión que contrasta con las imágenes grabadas por numerosos testigos que se viralizaron en redes sociales y fueron difundidas por distintos medios de comunicación.
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