Compañeros y compañeras:
El imperio acaba de publicar una lista de supuestos sancionados, y lo único que ha hecho es entregarnos el acta de nacimiento de nuestros nuevos héroes. Nombran a Roberto Morales, a Juan Esteban Lazo, a la compañera Rosabel, a Vicente, a Mayra, a los generales y a los jefes de nuestra policía. ¿Y saben por qué los nombran? Porque no pueden comprarlos, porque no pueden doblarlos, porque en el pecho de cada uno de ellos late el corazón blindado de la Revolución.
Su único delito es la lealtad. ¿De qué es culpable un jefe de Contrainteligencia? De desbaratar planes sucios. ¿De qué es culpable un Ministro de Energía? De tratar de mantener la luz encendida mientras ellos persiguen los barcos del combustible. ¿De qué es culpable un Presidente de la Asamblea? De defender el voto limpio de su pueblo frente al dinero sucio de los magnates. No hay pruebas, no hay crímenes, no hay nada. Solo hay dignidad, y eso al imperio le arde más que el sol del Caribe… ¡Somos una herida abierta en el corazón del imperio coño! Y encima les llueve agua salá…
Anuncian que congelan cuentas, que prohíben viajes, que bloquean propiedades. ¡Qué risa, qué vergüenza ajena! ¿De qué cuenta secreta de nadie de nuestras Fuerzas Armadas hablan?
La cuenta del amor y la lealtad a la Patria?
Ellos, que asfixian también de ese modo, lo que hacen es tallar sus nombres en la piedra eterna de Girón, del Moncada, de Maceo y de Fidel.
Esta patraña es la confesión de su fracaso. Trump y sus halcones no quieren hacer caer a un gobierno; quieren matar el ejemplo.
Pero se equivocan de pueblo y se equivocan de época. Los aquí nombrados son inocentes porque Cuba es inocente, porque Cuba solo ha exportado médicos, alfabetizadores y solidaridad. Los verdaderos criminales están en la Casa Blanca, sosteniendo un bloqueo asesino que es un genocidio silencioso.
Por eso, hoy seguimos firme: honor a los sancionados, gloria a los señalados.
Cada nombre en esa lista es una medalla en el pecho de la nación. Son hijos fieles de esta tierra, y defenderlos no es un deber, es un orgullo.
Con ellos y con ustedes, hasta la victoria siempre. ¡Venceremos!
(De su cuenta de Facebook)
