Hoy el cerco de Cuba se ha vuelto físico, sin necesidad de usar un barco de guerra, sin disparar un tiro nuestro mayor adversario se ha valido del miedo y de los intereses de un mundo en franca decadencia de sus valores para bloquear hasta el aire.
Muy pocos gobiernos se atreven a sacar pecho por la isla rebelde, sin darse cuenta que si permiten el otro genocidio, mañana puede tocarles a ellos, arrodillarse o enfrentar el hambre, la enfermedad o la muerte.
Ante las nuevas medidas del mandatario norteño, compañías, navieras, aerolíneas, etc, salen en estampida de la Isla y la abandonan a su suerte, eso significa la casi imposibilidad de exportar e importar, productos vitales para la subsistencia.
Combustibles, medicamentos, alimentos e insumos, descansan en lejanos almacenes sin poder salir a su destino, mientras, nuestros principales rubros de exportación quedan paralizados.
El enemigo trata de que el hambre y la enfermedad diezmen a la población y Cuba se rinda, apagan nuestros hogares para llevarnos a la desesperación.
Por otro lado, se ha desatado la histeria anti-cubana, los apátridas de siempre, más los nuevos, sumándose a la cobardía de atacar a su pueblo, piden muerte y destrucción.
A muchos de los gritones por desgracia les conocí aquí, eran personas muy tranquilas, que no pisaban las hojas del suelo del parque para no molestar, hoy se desgañitan enarbolando banderas extrañas e invocando a la Parca. No sé puede ser más cobarde.
Son brutales las medidas, cazan cada producto, tapan cada intento de respirar y luego culpan a la víctima y exoneran al verdugo, como si no existiera, lo triste es que no pocas de esas víctimas salen a gritar contra ellos mismos y piden venerar al verdugo.
Hoy es 19 de mayor, un día como hoy un gigante de Cuba, su más preclaro hijo, José Martí, caía en combate por esa soberanía, por esa independencia que los sietemesinos de alma hoy quieren cambiar por la promesa de un plato de lentejas, que de caínes está llena la humanidad.
No queda más que decir, como Sagunto y Numancia, como Leningrado y si es preciso Stalingrado, defenderemos nuestra libertad.
No queremos la guerra, no queremos ver morir a nuestros hijos e hijas, a nuestros nietos, pero César los que vamos a matar y a morir, porque no somos mancos, te desprecian.
(De su muro de Facebook)
