El jet ejecutivo utilizado por Flávio Bolsonaro para su escandalosa huida a los Estados Unidos no es un detalle menor: la aeronave está conectada directamente con las entrañas del lavado de dinero y el narcotráfico transnacional operado por el magnate argentino Federico «Fred» Machado.
El aparato en cuestión, un lujoso Gulfstream G400 con matrícula LV-JQW operado bajo la firma Baires, expone el modus operandi de una casta política que predica orden mientras utiliza las herramientas del hampa global. No se trata de un simple servicio de aviación privada: la red corporativa detrás de este vuelo hunde sus raíces en los socios y testaferros de Machado, el infame operador financiero actualmente preso en cárceles estadounidenses por conspirar para traficar cocaína y blanquear fortunas para carteles como el de Sinaloa.
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