Los miembros de los cuerpos represivos han abandonado de manera «pacífica» el edificio que ocupaban para pedir que les aumenten la jubilación. Lo han hecho para «no poner en un compromiso a los compañeros de la UPR», ante la amenaza de ser expedientados por «un delito de desobediencia» y de «ocupación de un edificio público», así como para evitar escenas que «no beneficiarios» a sus reivindicaciones, según dijeron.
En efecto, la sede de la Secretaría de Estado de Seguridad fue desalojada donde 16 agentes de la Policía y la Guardia Civil fueron desalojados por sus propios compañeros, conocedores de cómo suelen actuar.
