La Corte Penal Internacional (CPI) rechazó este viernes las sanciones impuestas por Estados Unidos contra la institución y afirmó que «la historia juzgará este momento».
Las sanciones constituyen «un ataque contra el Estado de derecho y contra los propios fundamentos del orden jurídico internacional, al cuestionar el principio fundamental de que nadie está por encima de la ley», declaró la corte en un comunicado.
Este viernes, «Estados Unidos impuso sanciones contra la CPI como institución. Este paso sin precedentes siguió a una serie de medidas sancionadoras contra 13 jueces y fiscales independientes que sirven a la causa de la justicia», indica.
«La Corte no puede enfrentar esto sola. Ahora su destino también depende de los Estados que la crearon», declaró.
El comunicado recuerda que el Estatuto de Roma, en el que se basa la CPI, implica una obligación colectiva de garantizar que los crímenes más graves que preocupan a la comunidad internacional no queden impunes.
«La fuerza de esta obligación depende exclusivamente de la determinación de quienes la asumieron», subraya la nota.
De acuerdo con la organización, «la imposición de sanciones está dirigida a perturbar el trabajo de la corte e intimidar a quienes trabajan en ella o cooperan con ella. Sin embargo, la propia corte no cederá a la presión».
Asimismo, señaló que la CPI seguirá cumpliendo plenamente el mandato que se le ha encomendado.
La Unión Europea consideró «profundamente lamentable» la imposición de sanciones a la Corte Penal Internacional anunciadas por Estados Unidos.
El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, aseguró que esta corte con sede en La Haya era «deshonesta» y afirmó que las medidas cortarían sus recursos y paralizarían «su capacidad de operar».
«Es profundamente lamentable que Estados Unidos haya anunciado su intención de imponer sanciones», dijo en un comunicado la Comisión Europea.
«La UE está preparada para tomar todas las medidas necesarias para permitir a la corte continuar su trabajo», agregó el brazo ejecutivo del bloque.
En la misma línea, los cancilleres de Canadá, Japón y países europeos como Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Dinamarca o Países Bajos se declararon «unidos» para respaldar a la CPI y defendieron «la independencia, la imparcialidad y la integridad» de la institución.
Estados Unidos justificó las sanciones por su voluntad de «defender la soberanía estadunidense y a sus ciudadanos frente a la amenaza que representa la Corte Penal Internacional», dijo el Departamento de Estado.
Una de las medidas es la prohibición de realizar cualquier transacción con la CPI, señaló Rubio.
La Comisión Europea no ha precisado si contempla utilizar su «mecanismo de bloqueo», que sirve para proteger a los operadores europeos, particulares o empresas, de los efectos de sanciones extraterritoriales de terceros países.
Este dispositivo prohibiría a las empresas europeas, en particular las entidades bancarias, cumplir las sanciones estadunidenses, y permitiría a la UE mitigar algunos de sus efectos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó durante su discurso en el 81 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado 22 de septiembre a todos los países a abandonar la CPI por considerarla una «institución deshonesta».
