La española Meliá Hoteles anunció que dejará de operar y comercializar «de forma inmediata» los 15 hoteles que mantiene en Cuba. Dijo que lo hará por «el contexto geopolítico social, legal y económico» de la isla ante las presiones de la Administración Trump y la escasez de combustible. Una forma muy suave de decir que abandona Cuba por amenazas del pedófilo y matón de la Casa Blanca.
Mientras tanto, al igual que la Comisión Europea, el Gobierno de “izquierdas” español guarda silencio ante hecho tan grave. En realidad, ha abierto la boca, pero lo ha hecho para hablar sin decir nada. Lo ha hecho a través del Ministerio de Asuntos Exteriores. Este ha expresado que sigue «con mucha atención y enorme preocupación» el impacto extraterritorial de las medidas unilaterales de EE.UU. contra Cuba, y que afectan a los intereses de empresas españolas, además de agravar la penuria humanitaria de la población cubana.
Cabe recordar que la salida de Meliá de Cuba se suma a la anunciada por Iberostar hace unos días. Por otra parte, también Visa y Mastercard también han anunciado que abandonarán su actividad en la Isla el próximo 6 de junio.
La inacción del Gobierno español (PSOE-Sumar y el PCE a través de esta última formación política) al imperialismo yanqui es tan inaceptable como vergonzosa.
