No sé cuántas veces he repetido que con el imperialismo no hay posibilidad alguna de negociar absolutamente nada. Y lo vuelvo a decir con preocupación, pues no es un arrebato de insensatez ni rebeldía -como dicen por allí-, de “izquierdozo trasnochado”. De hecho, pensar o hacernos creer que con los EEUU se puede llegar a algún tipo de acuerdo, puedo afirmar rotundamente que sí es una insensatez. De igual manera, pensar o hacernos creer que la paz se puede alcanzar presentándole “buenas credenciales” o “cartas de buena conducta” a los EEUU, es definitivamente otra insensatez.
Empecemos con el reciente nombramiento del nuevo encargado de negocios de la embajada de EEUU en Venezuela, John Barrett, quien sustituye a Laura Dogu. Barrett viene de haber sido denunciado por el presidente de Guatemala, por haber presionado desde la embajada de los EEUU en ese país para que se eligieran nuevos magistrados para la Corte Constitucional y poder influir sobre las decisiones que afectaran los intereses norteamericanos en Guatemala. En consecuencia, no es capricho nuestro suponer que viene a reordenar al antojo gringo, un cambio en los Poderes Judicial, Electoral, Legislativo y, como fin último, el Poder Ejecutivo. Una invasión silenciosa, gratuita y sin resistencia del Estado venezolano, o lo que es más simple, un golpe de Estado y derrocamiento de la Revolución Bolivariana sin disparar un tiro, todo en nombre de la paz. Lo demás, apropiación de nuestros recursos naturales, privatizaciones, violación a la soberanía y la pérdida de nuestra libertad, incluyendo la derogación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, será servida en bandeja de plata. Por eso tengo un dolor de Chávez en el corazón.
Quien me diga lo contrario o trate de descalificarme tildándome de traidor o de haberme pasado a la acera de en frente, que se vea frente a un espejo y luego se vea los pies, porque yo sigo en la acera del Comandante Chávez. Por eso tengo un dolor de Chávez en el corazón.
Igual pasa con la “celebración” de haber sido admitidos nuevamente por el “exclusivo” club del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), ¿De verdad creen que es una panacea retornar al FMI o al BM? ¿Para qué? Pareciera que estuviéramos involucionando al año 1989, cuando Carlos Andrés Pérez anunciaba el “Paquetazo” que fue la espoleta que hizo explotar de rabia anárquica a todo un pueblo cansado de ser esquilmado y víctima de la burguesía reinante de aquellos tiempos que jamás esperábamos pudieran repetirse. Además, ¿De qué vale -que ya de por sí es brutalmente cuestionable-, que obtengamos un préstamo del FMI, si terminará en manos de la OFAC que lo administren?. Por eso tengo un dolor de Chávez en el corazón.
Muchos me dicen, algunos que creen ingenuamente que no podemos negociar de otra manera, porque tenemos una pistola en la cabeza; otros que, lamentablemente, no tienen capacidad de responder porque les conviene que la PAX IMPERIAL no desate su “furia armamentista” contra el pueblo venezolano, para proteger sus intereses, que bajemos la cabeza, que nos arrodillemos, que nos silenciemos, que nos cosamos la boca, que sigamos el camino de la Realpolitik, como si nada está pasando, y aceptemos calladitos que el imperialismo nos destruya 27 años de Revolución como si nada ha pasado y que, finalmente el pueblo sea quien ponga los muertos. Pero, disculpen, no puedo, simplemente, no puedo. Por eso tengo un dolor de Chávez en el corazón.
Quiero que sepan algo medular. Esa imposición imperialista de bombardeos y genocidio no le ha dado resultado a los gringos. Vean Irak, Afganistán, Libia, Siria recientemente ¿Les dio resultado? Definitivamente ¡NO! Sólo vean los resultados de esos crímenes y si realmente lograron controlar a esos países. Son territorios inestables, políticamente controlados por grupos que se salieron del control norteamericano, territorios que los gringos tuvieran que abandonar o siguen aprovechando sacar ventaja desde el caos, sin poder controlar realmente sus recursos naturales.
¿Qué nos revela esto? Que a los EEUU no le conviene una guerra contra Venezuela. Nosotros teníamos la ventaja, porque a los gringos no les convenía una guerra en su “patio trasero”. Nosotros teníamos la ventaja, porque EEUU no tiene la capacidad numérica para ejecutar una invasión a Venezuela. Podían superarnos con su poderío aéreo, pero no tendrían capacidad terrestre para entrar en territorio venezolano. Como tampoco les conviene que nosotros, tal y como lo ordenó el Comandante Chávez, pudiéramos destruir todos los pozos petroleros para que ellos no se beneficiaran de nuestros recursos. Nos necesitan sanos, salvos y dóciles.
Por último, ¿A quién o quiénes beneficia esta PAX GRINGA?, ¿Quiénes ponen los muertos?
El silencio, el silenciamiento, la mordaza, hace más ruido que una explosión. Como dijo Fidel -soy testigo-, “hay que poner el oído en el piso para escuchar el rumor del Pueblo”. La Revolución no se lleva en la boca para alardear de ella, se lleva en el corazón para luchar por ella.
Por eso tengo un dolor de Chávez en el corazón.
(La Hojilla)
