Cuando un gobierno impone la censura desde el mercenariato que hace vida en su ministerio de comunicaciones, es porque no existe ningún tipo de argumento que pueda justificar lo que está haciendo y necesita silenciar cualquier tipo de crítica que no sea de su agrado.
Esto empeora si el gobierno en cuestión, ha decidido borrar del imaginario popular cualquier alusión al Comandante Chávez o si decidió por encima del pueblo, entregar nuestra soberanía e independencia al peor enemigo que ha tenido la Revolución Bolivariana. De nada valieron las víctimas del golpe de estado de 2002 y las guarimbas que fueron alentadas desde los EEUU. De nada valió el costo enorme en vidas -más de 44 mil-, ocasionadas por las medidas coercitivas criminales que aún no se han levantado y que el gobierno encargado saluda como “amigos” de la República a quienes las impusieron. De nada valieron las advertencias que vinimos haciendo, previas al bombardeo criminal ejecutado por los gringos el pasado 3 de enero. Lo más terrible es que, al final de toda esta paradoja que llaman “renacer”, tengan que acudir a la represión clásica del modelo neoliberal que el Comandante Chávez tantas veces rechazó con vehemencia
¿Qué van a hacer cuando el pueblo despierte de ese letargo que ustedes impusieron por negociación y cobardía? ¿Van a ordenarle a las mismas FANB que acompañaron a Chávez después de aquel 4 de febrero a que los reprima y acepten sin confrontar la decisión que tomaron de desplomar la Revolución Bolivariana? ¿De verdad creen que ese escenario lo van a imponer desde EEUU porque ustedes ya no tienen posibilidad alguna de justificar esta vergonzosa entrega?
Tengo más de una semana incomunicado porque al mercenario del MINCI se le ocurrió que yo no podría encontrar cómo comunicarme y seguir combatiendo lo que ya no tiene forma ni manera de explicar.
Yo no soy nadie, sólo soy un vocero que decidió preguntar lo que es un secreto a voces, un rumor que crece ante el inexplicable plan de borrar a Chávez y a su legado. Yo estoy diciendo lo que es un reclamo por todos los muertos que se llevó la IV República y los que decidieron ustedes perdonar con su Ley de Amnistía en la V República. Y esos muertos duelen, laceran el alma, nos joden el corazón y hacen temblar el Cuartel de la Montaña.
No soy monedita de oro y sé que el miedo puede inutilizar a aquellos que no entienden que nos están llevando a un callejón sin salida y que, cuando nos demos cuenta, quizás sea demasiado tarde y las consecuencias imprevisibles. Pero, más que faltar ovarios y cojones, aquí unos poco decidieron tomar un salvavidas en detrimento de los muchos ahogados que nos traerá el haberse entregado a los gringos.
Hoy solo busco ventanas por donde expresar mi enorme arrechera, mientras otros siguen jugando a la paz y la concordia con los que asesinaron a nuestra gente, sin contar los muchos caídos en 28 años de Revolución, el 3 de enero. Y mientras pueda, mientras tenga fuerzas, mientras pueda, seguiré consiguiendo esas ventanitas que el gobierno encargado y su sicario del MINCI decidieron cerrar.
El miedo es libre y esto va para quienes tenían voz y les cerraron la boca.
Igual los quiero, pero no los entiendo.
(La Hojilla)
