Los candidatos demócratas inmersos en contiendas reñidas para las elecciones de mitad de mandato se declaran cada vez más como orgullosos capitalistas. Temen que las acusaciones republicanas de socialismo y comunismo puedan decantar el voto de los electores indecisos el próximo noviembre, según revelan diversas entrevistas con candidatos y el análisis del material de campaña.
Este movimiento refleja una situación insólita en la política estadounidense: los demócratas, que durante décadas han actuado dentro de la economía de mercado como uno de los dos grandes partidos del país, se ven ahora obligados a recalcar su compromiso con el capitalismo durante los mítines.
Decenas de aspirantes demócratas en disputas muy ajustadas reivindican su respaldo al capitalismo en redes sociales, asambleas vecinales e intervenciones televisivas, mientras el presidente Donald Trump y los republicanos redoblan sus esfuerzos por presentarlos como radicales peligrosos empeñados en transformar el país en un Estado socialista.
Sesenta candidatos demócratas a escala federal, estatal y local, entre ellos diez congresistas en ejercicio, han suscrito un compromiso promovido por una nueva plataforma, Compromiso con Estados Unidos (Promise to America), en el que declaran: ‘somos capitalistas, no socialistas’.
‘Es la primera vez en mis 50 años en política que los demócratas se ven obligados a declarar explícitamente su respaldo al capitalismo’, señaló Doug Schoen, veterano estratega del partido.
Trump y sus aliados han aprovechado las victorias en las primarias demócratas de miembros del movimiento izquierdista Socialistas Democráticos de América y de candidatos progresistas para calificar a toda la formación de socialista.
‘Si ganan, este país se convertirá en comunista’, aseguró Trump en septiembre durante una convención republicana en Dallas al referirse a los demócratas.
La cúpula demócrata rechaza esta etiqueta por considerarla falsa y destinada a desviar la atención del elevado coste de la vida, la principal preocupación de los votantes.
Aunque los demócratas parten como favoritos para recuperar la Cámara de Representantes y también podrían reconquistar el Senado de Estados Unidos, tres estrategas del partido admiten que las acusaciones republicanas podrían perjudicarles en varios distritos decisivos.
‘Estos ataques podrían influir en el número suficiente de votantes indecisos como para perjudicar a los demócratas en las urnas’, advirtió Frank Lowenstein, antiguo alto cargo en el Gobierno de Barack Obama y actual asesor político.
Los republicanos señalan a los Socialistas Democráticos de América y sus propuestas como prueba del extremismo en el seno del Partido Demócrata. El programa de esta corriente defiende postulados de extrema izquierda, como ‘el fin del capitalismo’, la eliminación de la policía y las prisiones, o la amnistía para los inmigrantes en situación irregular en el país; medidas, todas ellas, impopulares entre el electorado.
LA HOZ Y EL MARTILLO
Amish Shah, médico de urgencias inmerso en una disputada pugna por un escaño de Arizona en la Cámara de Representantes, parece un blanco improbable para las acusaciones de socialismo vertidas por los republicanos.
Durante su etapa en el parlamento estatal de Arizona se le consideraba uno de los demócratas más moderados, llegando a romper la disciplina de voto en ocasiones para respaldar iniciativas republicanas.
Sin embargo, en septiembre, el Comité Nacional Republicano del Congreso envió folletos electorales con una caricatura suya en la que vestía un traje rojo y llevaba un broche de la hoz y el martillo, emblema comunista, para advertir de su ‘agenda socialista radical’.
El ataque tiene su origen en un acto celebrado en 2019, coorganizado por una agrupación local de los Socialistas Democráticos de América, en el que Shah elogió al senador estadounidense Bernie Sanders -autodefinido como socialista democrático- y su propuesta de una sanidad universal financiada por el Estado.
Shah, cuya contienda figura entre las que podrían decidir el control de la Cámara de Representantes, ha adoptado desde entonces una postura sanitaria más moderada y defiende la convivencia de una opción de seguro público junto a los planes privados.
Las arremetidas republicanas obligaron al Comité de Campaña Demócrata para el Congreso a salir en su defensa. La entidad emitió la semana pasada un anuncio en el que destacaba el respaldo de Shah a un proyecto de ley contra el narcotráfico impulsado por los republicanos en 2022.
‘No soy socialista. Considero que el capitalismo es una gran herramienta para promover la prosperidad de las personas’, afirmó Shah a Reuters en una entrevista.
Mike Marinella, portavoz del Comité Nacional Republicano del Congreso, afirmó que los republicanos seguirán difundiendo el historial de voto y las declaraciones pasadas de los candidatos demócratas que los vinculen con medidas respaldadas por los Socialistas Democráticos de América. Este colectivo ha cobrado mayor notoriedad a medida que cundía el descontento de parte del electorado demócrata con la cúpula tradicional del partido.
Suzan DelBene, congresista y presidenta del Comité de Campaña Demócrata para el Congreso, señaló que los republicanos recurren a descalificaciones ideológicas al no poder defender su gestión en materia económica y de precios al consumo.
‘Los republicanos ya saben que han perdido el favor de los estadounidenses y por eso recurren a ataques a la desesperada que eluden los problemas reales del bolsillo ciudadano’, afirmó en un comunicado.
En un comunicado, los Socialistas Democráticos de América no respondieron de forma directa a los intentos republicanos de aprovechar su auge para tildar a los demócratas de extremistas, y se limitaron a señalar que el socialismo democrático atrae a los votantes por el malestar ciudadano ante los problemas de vivienda, sanidad y desigualdad económica.
PELIGROS PARA LOS DEM»CRATAS
Con la popularidad de Trump en mínimos históricos y el creciente malestar de los votantes ante la inflación y la guerra con Irán, los demócratas se encuentran bien posicionados para ganar terreno en los comicios legislativos, según los analistas. Con todo, siguen resultando vulnerables a las acusaciones de alejarse del centro político.
El giro a la izquierda del partido en cuestiones culturales durante la última década le ha costado apoyos entre gran parte de la clase trabajadora, según encuestas realizadas tras las victorias de Trump en 2016 y 2024. Los sondeos también revelan que muchos electores perciben el socialismo de forma negativa, lo que explica por qué las críticas republicanas representan un riesgo potencial para los demócratas.
Aun así, una encuesta de Reuters/Ipsos publicada la semana pasada reflejaba que los votantes registrados preferían a los demócratas frente a los republicanos con un 43% frente al 35% en la intención de voto al Congreso.
CAMARADA COMUNISTA
Reuters conversó con cinco candidatos demócratas inmersos en contiendas muy reñidas a los que los republicanos tachan de socialistas, comunistas o radicales peligrosos. Pese a que sus campañas se han centrado sobre todo en el elevado coste de la vida, han recurrido con frecuencia a asambleas vecinales, entrevistas en medios de comunicación y redes sociales para dejar claro que son capitalistas.
Los cinco aspirantes a la Cámara de Representantes entrevistados fueron Shah, Jessica Killin en Colorado, Pia Dandiya y Eliott Rodriguez en Florida, y la congresista Kristen McDonald Rivet en Michigan, que aspira a la reelección.
Rivet y Killin han reforzado su posición procapitalista al firmar el compromiso contra el socialismo impulsado por Compromiso con Estados Unidos. Esta organización fue constituida en junio por demócratas moderados, después de que una serie de victorias del ala socialista democrática en las primarias generara inquietud interna sobre el rumbo político de la formación.
‘Nuestro objetivo es lograr que más candidatos al Congreso y cargos locales proclamen con orgullo que son capitalistas y patriotas’, declaró en una entrevista Felix Frisch, director del grupo.
Rivet aseguró que rubricó el documento para subrayar su defensa del capitalismo y la disciplina fiscal. Su contrincante republicano, Tom Smith, la ha apodado ‘la camarada comunista Rivet’ por haber votado a favor de incentivos para una fábrica de componentes de baterías de propiedad china en Michigan en 2023.
‘Los republicanos creen que pueden desbancar a candidatos en distritos ajustados a base de gritar socialismo a pleno pulmón’, comentó Rivet a Reuters.
CAMBIO DE TORNAS
Para Rodriguez, experiodista de televisión y candidato a la Cámara de Representantes en el sur de Florida, las acusaciones encierran una paradoja aún mayor: este hijo de inmigrantes cubanos es tachado de socialista en una comunidad marcada por generaciones de exiliados que huyeron del régimen comunista de Cuba o se opusieron a él.
Su rival republicana, la congresista María Elvira Salazar, también de origen cubano, sostiene que los electores deben elegir entre ella y ‘un socialista’, un término que, según explicó Rodriguez a Reuters, la comunidad cubanoestadounidense suele equiparar al de ‘comunista’.
El candidato ha intentado desarmar la ofensiva reivindicando las raíces cubanas de su familia y pasando al contraataque. Sostiene que Salazar debería ser considerada comunista por no haber criticado las recientes maniobras de Trump para vetar a determinados medios de comunicación en la cobertura de la Casa Blanca.
‘Eso es lo que hacen los comunistas en lugares como China, Cuba o Corea del Norte’, declaró Rodriguez a Reuters. ‘Yo soy el producto del capitalismo y de la libre empresa’.
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