La disolución del Congreso se hace efectiva a las 00.00 horas de este martes y, con ella, 213 diputados dejan de serlo. Pero no se van con las manos vacías: podrán pedir un pago único entre 7.300 y casi 9.600 euros y, tras las elecciones del 29-N, una prestación mensual que puede alargarse hasta dos años.
Quien se va y quién se queda
Sólo conservarán la condición de diputados 137 personas: los 68 miembros titulares de la Diputació Permanent, sus suplentes y la presidenta de la Cámara, Francina Armengol. Continuarán en el cargo hasta que se constituya el nuevo Congreso, lo que debe ocurrir en los 25 días posteriores a la votación, es decir, a más tardar el 24 de diciembre. La fecha exacta se conocerá cuando se publique el decreto de disolución.
Un cheque único de casi 9.600 euros
Los 213 que salgan podrán cobrar una indemnización de transición, siempre que la soliciten expresamente y no tengan otros ingresos. Como no existe un acuerdo expreso de la Mesa del Congreso, se prevé que equivalga a 52 días de sueldo, al igual que en legislaturas anteriores: los que separan la disolución del día de reflexión, el 28 de noviembre. Se cobra en un solo pago y tributa a Hacienda.
La cuenta sale de sumar la retribución constitucional, de 3.366,99 euros y la indemnización por los gastos de la actividad parlamentaria, de 1.032,38 euros para los diputados de Madrid y 2.162,85 para el resto. Por eso la cifra va desde los 7.300 euros de los madrileños hasta casi 9.600 para los de otras circunscripciones, a lo que se añade la parte proporcional de los complementos según el cargo.
Y después, el «paro»
Una vez celebradas las elecciones, quienes no repitan escaño, no cobren otro sueldo público y hayan pasado al menos dos años en el Parlamento podrán solicitar una indemnización por cese. Equivale a una mensualidad de la asignación constitucional, 3.366,99 euros, por cada año de mandato, con un tope de 24 meses. No se abona de una vez, sino mes a mes, pero
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