Los intereses capitalistas comunes, la amistad de las dos coronas, el tema de la emigración, las empresas «patriotas» españolas buscando en Marruecos mano de obra barata y ventajas fiscales, son asuntos que han llevado al gobierno progre español a posicionarse siempre a favor de la dictadura, y en contra del herocio pueblo saharaui, pero además a silenciar las torturas y la cárcel de decenas de presos políticos, a la represión inclusive de cargos institucionales al no dejarlos entar en el Sahara Occidental, y a apoyar sin reparos la política marroquí.
En estos días han vuelto a tragar sapos (y culebras) para no ver la mano de la dictadura en lo que ocurrió en Ceuta y echar la culpa a los whatsapp y al espíritu santo, El gobierno, a través de sus ministros, han comprometido su palabra en sede parlamentaria y ante la prensa de que que Marruecos no está detrás de lo sucedido, pero…. un informe de la policía ha devuelto la evidencia: sin la colaboración de las autoridades alauitas es imposible que 80.000 personas lleguen a la ciudad africana de Ceuta. A estas horas, el ministro del Interior Grande Marlaska, anda pideiendo explicaciones a la policía (de la que como ministro es su máxima autoridad) para que la versión del gobierno no quede desautorizada.
Tener a la dictadura de aliado imprescindible tiene su coste (y no solo económico, recordemos aquí los millones de euros que se les da a los bolsillos de los jerarcas marroquíes para que «controlen» la emigración).
