Desde que el teatro necesitó que el PSOE enseñara dos caras (Felipe el pragmático y Guerra el rebelde) para hacer creíble la farsa, la socialdemocracia no ha roto el molde. En los últimos años, José Luís Rodríguez Zapatero ha ejercido de «guerrista» por el mundo, pero no. El capitalismo tiene en la codicia y el dinero su razón de ser y el PP y el PSOE lo habitan sin pudor. Los casos de corrupción de ambos partidos (que siguen sumando el 60% del electorado pese a todo) se amontonan. ZP, el de la ceja, también está en el ajo. ¿Sorpresa? Va a ser que no.
Pasen y vean, se abre la puerta:
