(…) los sectores más conscientes de la clase trabajadora y de las masas populares de nuestro país, con las luchas sociales de las últimas décadas y con la capacidad de articular frentes políticos de unidad han conquistado una posición de poder, que está permitiendo que nuestro país se venga situando en el lado correcto de la historia y que el BOE se tiña de rojo, menos de lo que necesitamos y queremos, pero más que nunca en la etapa democrática. Lo ha hecho a pesar de todos los esfuerzos de la reacción para impedirlo, del “atado y bien atado” y de “el que pueda hacer que haga”, de las divisiones, sectarismo y egos, venciendo las dudas. A pesar de los temores, de las hipotecas y de los frenos aportados por el PSOE cuando de avanzar se trata, como sucedió con la reforma laboral, con las primeras subidas del salario mínimo o en los primeros momentos ante el genocidio en Gaza.
