Unas dos mil personas se congregaron este domingo en Portadown, en Irlanda del Norte, para intentar impedir que una marcha protestante probritánica atravesara, por primera vez desde 1997, un barrio de mayoría católica y nacionalista, mientras el primer ministro de Reino Unido pidió «calma».
Las tensiones aumentaron después de que un tribunal autorizó, el sábado por la noche, la celebración de la marcha de la Orden de Orange.
Unas 2 mil personas marcharon a primera hora del domingo por este barrio de la ciudad de Portadown, situada a 40 kilómetros al suroeste de Belfast, en una contramanifestación destinada a impedir el paso de la Orden de Orange.
