Una exhaustiva investigación de cuatro años de duración, realizada por el centro de litigación Global Echo, ha sacado a la luz un complejo sistema mediante el cual productos alimentarios procedentes de asentamientos israelíes ilegales –situados en territorio palestino y sirio ocupado– entran en los mercados europeos.
El informe Importing Occupation (Importar la ocupación), de 405 páginas, detalla cómo productos de asentamientos israelíes son introducidos en países europeos etiquetados como ‘Producto de Israel’, beneficiándose del régimen fiscal preferencial que Europa concede a los productos israelíes, “lo que socava la legislación de la Unión Europea y de Reino Unido”.
La investigación, a la que ha tenido acceso elDiario.es, se basa en 30.000 documentos de exportación correspondientes a más de 6.800 envíos alimentarios realizados entre 2017 y 2026, contrastados con datos gubernamentales israelíes y europeos sobre agricultura y comercio, amplias investigaciones sobre el terreno y entrevistas con altos representantes del sector, incluidos exportadores israelíes, centros de empaquetado y productores agrícolas.
“Ahora hemos confirmado las sospechas planteadas durante décadas por grupos palestinos e internacionales: los productos procedentes de los asentamientos están entrando ilegalmente en los mercados europeos en grandes cantidades”, declara Emily Schaeffer Omer-Man, abogada especializada en derechos humanos internacionales y directora ejecutiva de Global Echo.
De los más de 5.900 envíos israelíes de cítricos, dátiles, tahini y otros productos frescos a Europa durante los últimos ocho años (2017-2026) examinados por Global Echo, uno de cada seis (17,2%) procedía de asentamientos israelíes. En concreto se trata de exportaciones a la UE, Reino Unido, Noruega y Suiza.
El equipo investigador también ha analizado más de 2.000 facturas, de las que el 16,7% declaraba un origen israelí para productos procedentes de colonias ilegales, “con el fin de beneficiarse del trato arancelario preferencial, lo que representa 13,1 millones de euros en productos agrícolas de los asentamientos”.
Incluso cuando las autoridades aduaneras europeas determinan que el envío procede de asentamientos y aplican los aranceles correspondientes, el Gobierno israelí reembolsa a los exportadores esos costes. “Este sistema crea, de facto, una exención arancelaria para los productos de los asentamientos”, advierte el informe.
El 71% de los productos procedentes de asentamientos israelíes rastreados por Global Echo entraron en la Unión Europea a través de Francia, Países Bajos y Alemania, por los puertos de Róterdam, Marsella Fos, Hamburgo y Múnich.
Los mangos, los aguacates, los dátiles, el tahini, las hierbas aromáticas y los cítricos (pomelos, naranjas, yuzus y mandarinas Orri) son los principales productos de asentamientos israelíes que entran en la UE.
Los datos oficiales israelíes subrayan la importancia de los mercados europeos para el sector agrícola israelí. En 2025, cerca del 80% de las exportaciones israelíes de frutas y hortalizas, medidas por volumen, tuvieron como destino Europa y el 65,4% de ellas se exportaron a la Unión Europea.
De los 6.800 envíos analizados por Global Echo, 5.187 exportaciones tuvieron como destino la Unión Europea; de ellas, uno de cada cinco envíos (19,2%) contenía productos procedentes de asentamientos israelíes.
Ciento sesenta de esos envíos llegaron a España y ciento veinte de ellos contenían productos procedentes de asentamientos israelíes -en concreto, dátiles– por un valor mínimo de 4.792.011 euros, lo que supone que el 75% de los envíos desde Israel a España fueron de asentamientos.
Esto se traduce en que el 12% de los envíos de asentamientos israelíes destinados a la UE y analizados por Global Echo hasta septiembre de 2025 llegaron a través de España. Global Echo no dispone aún de datos suficientes para determinar qué impacto ha tenido la prohibición española –establecida en septiembre de 2025– a las importaciones de productos de asentamientos israelíes.
Los investigadores también descubrieron veintiocho facturas dirigidas a España que declaraban la elegibilidad de productos procedentes de asentamientos israelíes para recibir un trato preferencial, pese a que dicho trato está reservado a mercancías originarias de Israel. Estas facturas incluían productos de asentamientos por valor de 1.040.800 euros.
El equipo investigador indica que es probable que los productos procedentes de asentamientos “entren en España en cantidades aún mayores”, no solo directamente, sino también a través de puertos situados en otros Estados de la Unión Europea.
Los envíos destinados a España incluyen como empresas exportadoras israelíes a Hadiklaim, Tomer Packing, y Tamar Tov.Tanto Tomer Packing como Tamar Tov están vinculadas a Hadiklaim, el mayor exportador israelí de dátiles.
Tergiversación, ocultamiento e ilegalidad
Los asentamientos israelíes en los territorios ocupados palestinos y en los Altos del Golán sirios son ilegales, según establece el derecho internacional, que designa categoría de crimen de guerra a “la transferencia de población del Estado ocupante al territorio ocupado”.
En ese sentido, en julio de 2024 la Corte Internacional de Justicia señaló la ilegalidad de la ocupación israelí y pidió a los Estados miembros de la ONU “suspender relaciones comerciales y de inversión que contribuyan a la situación en los Territorios Ocupados Palestinos”.
La demostración de que Israel exporta habitualmente mercancías de asentamientos ilegales presentadas como ‘Productos de Israel’ indica la dificultad para distinguir la procedencia y para cumplir con las obligaciones que establece el derecho internacional en este sentido.
Por eso, este centro de litigación anuncia que impulsará acciones legales en Reino Unido “para obligar a las autoridades a actuar ante estas pruebas de graves fallos legales”, y tiene previstas más demandas en otras jurisdicciones. Con ello, además de denunciar infracciones de la ley, pretenden “presionar a la UE y Reino Unido para que corrijan el sistema que las hace posibles”.
Certificación y etiquetado
Global Echo señala que las autoridades aduaneras de la UE y del Reino Unido aceptan de forma rutinaria certificaciones ecológicas y fitosanitarias inválidas para mercancías procedentes de asentamientos israelíes, asignadas por el Ministerio de Agricultura de Israel como “Producto de Israel”, pese a carecer de autoridad para hacerlo, “socavando así los sistemas regulatorios europeos”.
Dichos certificados son jurídicamente inválidos, pero “las autoridades europeas continúan aceptándolos y permitiendo la entrada de estos productos” en los mercados europeos, en contra “de la legislación de la UE”.
La investigación denuncia que los consumidores europeos “están siendo sistemáticamente engañados respecto al origen de las mercancías procedentes de los asentamientos” israelíes, lo que impide que puedan “adoptar decisiones de compra informadas y éticas”
Obligaciones europeas
También alerta de que “el sistema actual permite —y, en algunos casos, incentiva— la tergiversación y ocultación del origen de los productos agrícolas procedentes de asentamientos a lo largo de toda la cadena de suministro, en vulneración de diversas áreas de la legislación de la UE y del Reino Unido”. Por ello señala “la complicidad de Europa en el despojo del pueblo palestino”.
Uno de los ejemplos que detalla es Achva Tahini, que a menudo se envasa en tarros listos para la venta minorista antes de su exportación, cada uno de ellos etiquetado como «Producto de Israel». Estas etiquetas permanecen inalteradas a lo largo de toda la cadena de suministro.
Global Echo subraya la obligación de las autoridades europeas de investigar el etiquetado engañoso de productos procedentes de asentamientos. También recalca que minoristas y supermercados deben cumplir con la legislación de protección del consumidor para evitar inducir a error a los compradores.
Tres vías de engaño
La investigación identifica tres prácticas recurrentes mediante las cuales el origen real de las mercancías se disfraza como israelí. Una de ellas es “la ocultación a simple vista”, es decir, los exportadores indican correctamente el lugar de producción en los asentamientos pero describen el origen como “Israel”, pese a ser territorio palestino ocupado.
Otra es “la dirección ficticia”, una dirección falsa dentro del territorio israelí, inventada por los exportadores para ocultar la procedencia real.
La tercera vía es “la mezcla”, a través de la cual los centros israelíes de empaquetado mezclan productos procedentes de asentamientos con productos originarios de Israel, que posteriormente son exportados conjuntamente bajo la denominación de origen israelí.
Estas prácticas contribuyen a cuatro vulneraciones de la legislación europea: la asignación de un trato preferencial a productos de asentamientos ilegales israelíes, la violación de la protección del consumidor europeo y la aceptación de certificaciones fitosanitarias y ecológicas designadas a esas mercancías de asentamientos ilegales.
La repercusión del informe está siendo resaltada ya por expertos y organizaciones vinculadas con la situación en Palestina. “Estos hallazgos fortalecen claramente las peticiones para prohibir la importación de productos procedentes de los asentamientos en toda la Unión Europea”, señala a elDiario.es Martin Konečný, fundador y director del European Middle East Project (EuMEP).
“Demuestran que las declaraciones falsas sobre el origen y el etiquetado incorrecto son inherentes al comercio con los asentamientos”, apunta. Más allá de la prohibición a nivel comunitario, Konečný indica que “podrían y deberían adoptarse medidas adicionales de aplicación y control a escala de la Unión Europea”.
“De acuerdo con la legislación de la UE y del Reino Unido, los productos alimentarios procedentes de asentamientos israelíes ilegales no deben beneficiarse de exenciones arancelarias, pasaportes fitosanitarios ni certificaciones ecológicas, y no deberían encontrarse en las estanterías de los supermercados etiquetados como ‘Producto de Israel’”, señala Emily Schaeffer Omer-Man, de Global Echo.
“Mientras la UE y Reino Unido mantengan este sistema, Europa seguirá contribuyendo directamente a la sostenibilidad económica y a la expansión del proyecto de asentamientos, así como a toda la violencia, el despojo y la opresión que este conlleva», afirma Basel Adra, responsable de participación comunitaria de Global Echo y cineasta palestino galardonado con un Óscar, como codirector del documental No Other Land.
“El proyecto de asentamientos constituye la violación más duradera y sistemática de los derechos humanos del pueblo palestino”, advierte Adra, quien sufre las consecuencias de esta violación, como habitante originario y residente en la aldea cisjordana de Masafer Yatta, una de tantas comunidades palestinas que desde hace años sufre órdenes de demolición y desplazamiento por parte de las autoridades israelíes, así como violencia sistemática de colonos protegidos por el Ejército israelí.
https://www.eldiario.es/internacional/europa-importando-gran-cantidad-productos-asentamientos-israelies-contribuyen-sostener-ocupacion-ilegal_1_13284258.html
