Que los países de la U.E ven a Israel como aliado y cómplice no es novedad. Las sanciones, pese al genocidio, brillan por su ausencia y las políticas de defensa, prioridad ahora absoluta para los países europeos a costa de recortes sociales, llevan a cosas cmo la compra de lo que los griego han rebautizado como «Escudo de Aquiles» es un claro ejemplo de las excelentes reaciones con el sionismo. En efecto, Grecia e Israel acaban de firmar lo que venden como «un pacto militar» por valor de 3.000 millones de euros que, en palabras de Atenas, es parte «de la mayor revolución» en la defensa de la historia del país. Para completar el tablero, dicho acuerdos con Tel Aviv, ha encendido las alarmas en Turquía, en el resto de Europa, aplausos.
