Decenas de miles de personas se manifestaron por cuarto sábado consecutivo en Francia, donde el gobierno convocó reuniones la próxima semana con sindicatos, patronal y estudiantes para abordar los reclamos de aumento salarial y de mejores condiciones en los liceos.
El presidente Emmanuel Macron enfrenta un final de mandato convulso con las protestas sociales, casi medio año antes de que los franceses escojan a su sucesor. La líder ultraderechista Marine Le Pen lidera los sondeos.
El líder izquierdista francés Jean Luc Mélenchon llamó este sábado a sus simpatizantes a no resignarse a una victoria de la ultraderechista Marine Le Pen en la elección presidencial de 2027, recordando las derrotas recientes de Donald Trump y Flávio Bolsonaro.
«Trump fue derrotado [en las legislativas de medio mandato] en Estados Unidos, y Bolsonaro fue derrotado [en la presidencial] en Brasil. ¡Viva Lula! Es nuestro turno de cambiar la historia», dijo Mélenchon ante miles de simpatizantes en Le Bourget, al norte de París.
Un total de 146 mil personas protestaron este sábado en Francia, según las autoridades, cifra que los organizadores elevaron a 250 mil manifestantes.
En París, la manifestación recorrió el centro de la capital, entre las plazas de la República y de la Nación, en un ambiente festivo, aunque la policía usó gases lacrimógenos para dispersar a alborotadores al término de la marcha.
En otras ciudades como Burdeos también se registraron choques con las fuerzas de seguridad.
«Hoy es una fecha que permite mantener la presión», dijo la vocera de la Unión Estudiante, Sabrine Kharbach, quien subrayó que los sindicatos educativos convocaron una nueva huelga y protestas el próximo martes.
El jueves, entre 575 mil y 1.6 millones de personas ya salieron a las calles para reclamar mejores salarios y un alza del poder adquisitivo, y en apoyo a los estudiantes que denuncian desde mediados de septiembre la ausencia de profesores, aulas deterioradas o un sistema de admisión a la universidad poco transparente.
El gobierno anunció entonces una «conferencia social» el próximo lunes con sindicatos y patronal consagrada al poder adquisitivo y a los salarios. Ese día también hay previstos encuentros con organizaciones estudiantiles.
Aunque el ministro del Interior, Laurent Nuñez, movilizó de nuevo 70 mil agentes para evitar las escenas de caos registradas el 17 de octubre, las autoridades constataron una movilización «claramente a la baja».
A diferencia de los sábados anteriores, el movimiento de los chalecos amarillos, que ya sacudió el primer mandato de Macron en 2018 y 2019, lo hizo por separado.
En la capital, llamaron a concentrarse en la plaza de la Concordia, pese a la prohibición de la policía.
Varias decenas de personas respondieron a su llamado a protestar en esta céntrica plaza, situada cerca de la presidencia francesa, y uno de sus líderes fue detenido en la próxima Asamblea Nacional (cámara baja), constató una periodista de Afp.)
