Natural de Iruñea (Nafarroa), Iker Aristu falleció ayer, 6 de septiembre. Detenido en 2008 durante una operación, ordenada por Marlaska contra la llamada kale borroka, sufrió graves torturas y, posteriormente, fue llevado a prisión. Pasó solo unos meses encarcelado. Admitió que, desde su liberación, a menudo sentía miedo, angustia y ansiedad. Transcurrieron siete años antes de que comenzara el juicio contra él y otras nueve personas, acusadas de pertenecer a Segi; en aquel momento, varias confirmaron haber sido torturadas. Rememoró sus experiencias a través de una breve obra de teatro titulada “Gau Ilunak”.
En febrero del pasado año, Aristu fue entrevistado por Euskal Herria Irratia; durante sus respuestas llegó a decir: “La tortura ha dejado huella en mi salud mental”.
Algunas personas cercanas a él han expresado que Iker Aristu “fue arrestado y torturado en 2008 por la Policía Nacional española, por orden del juez Marlaska, actual ministro del Interior del PSOE. La impunidad de los torturadores sigue siendo total, mientras nosotros seguimos pagando con años de cárcel o, como en este último caso, con nuestras vidas. Esto no es cosa del pasado, el conflicto aún causa estragos hoy en día. No podemos vivir con el sistema establecido y sus fuerzas represivas. ¡La tortura sigue matando! ¡Fuera las fuerzas represivas!”.
Esas personas lo tienen claro: “la tortura acabó con la vida de Iker”.
Cabe subrayar que el Gobierno de Navarra reconoció a Aristu como víctima de motivaciones políticas hace apenas dos años. Por otra parte, señalar que la Red de Víctimas de Tortura ha registrado 1.112 casos de tortura en Nafarroa.
No está de más recordar que Fernando Grande Marlaska fue señalado por la Justicia de Europa como encubridor de varios casos de tortura. Hoy, como ya ha quedado dicho, este individuo es el ministro del Interior del Gobierno del PSOE-Sumar.
