Días después del revuelo ocasionado por alertas encendidas por ex empleados de las empresas que están desarrollando la Inteligencia Artificial (IA), en cuanto a la falta de control sobre las capacidades que está desarrollando esa tecnología, el presidente de EEUU Donald Trump se reunió este martes en la Casa Blanca con los jefes de las principales compañías tecnológicas estadounidenses. En el almuerzo participaron Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic; Greg Brockman, presidente de OpenAI; Jeff Bezos, fundador de Amazon; Elon Musk, propietario de la red social X; Sundar Pichai de Google, Alex Karp de Palantir, Mark Zuckerberg de Meta y Jensen Huang de Nvidia.
Tras la reunión el mandatario estadounidense reveló que firmaron una «constitución» de la IA y posteriormente publicó el documento en su cuenta de Truth Social. «En cierto modo, es casi como una constitución. Las personalidades más importantes del mundo lo firmaron, yo lo firmé como presidente y realmente constituye una forma de protección», dijo sobre el documento, al que calificó de «moralmente vinculante».
Trump indicó que no existe la necesidad de crear nuevas normas de seguridad para la IA a nivel de Gobierno, ya que en la reunión hubo consenso sobre la necesidad de una «enorme autorregulación» por parte de las empresas.
El documento cambió el nombre de la inteligencia artificial por el de ‘superinteligencia’.
Tiene como objetivo que «cada empresa» sea «responsable de desarrollar su propia tecnología de manera segura» para generar «confianza en los clientes y el público».
Fija que por el momento no habrá ningún control gubernamental, pero con el paso del tiempo puede que tenga sentido que los disposiciones del documento se codifiquen «en leyes o regulaciones».
El documento contiene cuatro puntos que las empresas de IA se han comprometido a implementar para establecer «capas de controles y auditorías».
Tras la reunión, Trump y los líderes tecnológicos hablaron con la prensa. Mark Zuckerberg explicó que el marco regulatorio dependerá de que las empresas cuenten con «mecanismos sólidos de control interno», como evaluaciones internas de riesgos, la participación de auditores externos y la revisión de los resultados de las auditorías por parte de los consejos de administración.
Zuckerberg y Huang fueron algunos de los que, en sus declaraciones públicas, destacaron los beneficios de la IA al tiempo que restaban importancia a los riesgos asociados. Paralelamente, se expresó una perspectiva diferente: Amodei y Musk abogaron por una regulación más estricta del sector y advirtieron sobre la amenaza que la IA representa para la humanidad.
