El presidente Joe Biden enfrenta un creciente coro de críticos en el Congreso, personal de su propia administración, agrupaciones de derechos humanos y los medios por su apoyo incondicional de la guerra del gobierno israelí en Gaza, y en particular por el suministro constante de bombas estadunidenses responsables de la creciente tasa mortal de palestinos.
La Casa Blanca ha optado por enfocarse sobre la llamada “pausa humanitaria” que fue ampliada esta tarde del lunes, con Biden, en una declaración, afirmando que su país “ha encabezado la respuesta humanitaria en Gaza”. John Kirby, vocero del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca agregó que el presidente “no desea ver más civiles inocentes matados o heridos” en el conflicto en Gaza e insistió en que Estados Unidos está instando a los israelíes que cuando reinicien sus ataques en la zona, lo hagan “de la manera más discreta, deliberada, cuidadosa y cautelosa posible”.
Pero detrás del escenario, el gobierno de Biden está apresurando la entrega de más bombas y otras municiones, incluyendo misiles Hellfire que se han estado empleando en Gaza, a Israel e instando al Congreso a suspender las restricciones sobre el suministro de armas, reporta Bloomberg News. “Las armas llegan casi diariamente” a Israel, informó un oficial del Pentágono al medio.
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