Después de la agresión militar imperialista perpetrada por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero contra Venezuela soberana, que concluyó con el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el gobierno de EE.UU anunció un acuerdo mediante el cual el país caribeño se encargaría de exportar crudo a EE.UU. con volúmenes que podrían ascender a entre 30 y 50 millones de barriles vendidos a lo que Trump calificó de «precio de mercado» y con las ganancias bajo control de Washington.
Según el mandatario ultraderechista, los ingresos obtenidos por la venta de petróleo venezolano ya superan en 50 veces el costo de la incursión militar terrorista que él mismo ordenó.
“Tienen petróleo. Tienen muchísimo petróleo. Encontrar petróleo allí es tan fácil como mirar al suelo y decir: ‘Ah, eso es petróleo. Solo perfora’. Hay muy pocos lugares que tengan algo así”, declaró al referirse al hecho de que Venezuela posee las mayores reservas certificadas de petróleo del mundo, estimadas en alrededor de 303.000 millones de barriles.
Durante un evento político realizado el miércoles 22 de julio, el republicano se ufanó de haber conseguido que el país caribeño, le permitiera a Washington obtener ingentes ganancias a cuenta del negocio petrolero que han amortizado el costo asociado a la acción militar.
“Ganamos Venezuela, que ahora está trabajando con nosotros para producir millones y millones de barriles de petróleo. Nos llevamos muy bien con ellos. Y ya hemos pagado esa operación muchas, muchísimas veces“, declaró el mandatario en un acto público.
Según sus propias palabras, EE.UU. está “tomando enormes cantidades de petróleo”.
