23 años después de que el Ayuntamiento de Carboneras diese el permiso para levantar un enorme hotel en la playa del Algarrobico esa licencia ha sido anulada por el mismo organismo. La suspensión llega después de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), un informe vinculante del Consejo Consultivo autonómico y un aplazamiento de la votación, en la que no han participado cinco ediles de la corporación municipal de esta localidad almeriense. Entre esos ausentes está José Luis Amérigo, que fue alcalde de este pueblo costero entre 2019 y 2023. Y también sobrino del regidor que dio luz verde a la licencia para la construcción en 2003, Cristóbal Fernández.
Amérigo es uno de los ediles díscolos del PSOE de Carboneras que propiciaron la suspensión de la primera votación, hace menos de un mes, y contra los cuales el partido a nivel regional ha abierto un expediente de expulsión tras eludir una orden directa. En esta ocasión ha optado por salir del pleno municipal para no participar en la retirada de la licencia que permitió a la constructora Azata del Sol levantar una mole que hoy sigue en pie en la playa del Algarrobico. Casi un cuarto de siglo después ahí está, llena de pintadas de grupos ecologistas, con grúas oxidadas y medio en ruinas tras convertirse en un monumento a la voracidad del cemento en los días de vino y rosas previos a la caída de Lehman Brothers.
El Pleno del consistorio carbonero ha aprobado la anulación de la licencia con siete votos a favor, el del alcalde Salvador Hernández, de Ciudadanos, y otros seis ediles. No han participado en la votación otros cinco concejales, cuatro que han abandonado la sesión y un quinto que no ha acudido. Entre esos cinco ausentes está Felipe Cayuela, exregidor de la localidad con el PP, aunque abandonó el partido y ahora figura como no adscrito. Fue él quien propuso aplazar la votación hace ahora 20 días provocando el penúltimo requiebro en la travesía del Algarrobico.
Lo llamativo es que la propuesta de Cayuela salió adelante gracias a los votos del grupo municipal socialista, que ahora se ha dividido. Dos de los concejales que favorecieron el retraso han recapacitado después de que Ferraz haya comenzado a instruir su expediente de expulsión, mientras que los otros tres siguen en rebeldía. María Jesús Montero, secretaria general del PSOE andaluz, se ha mostrado confiada en que los instructores de la Comisión Federal de Garantías tengan en cuenta la actitud de los dos concejales que han vuelto al redil.
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