Que el fútbol masculino profesional es un mega negocio, no hay dudas. Que la FIFA la dirigen una banda de individuos cuya única misión es obtener dinero sabedores que dicho deporte como tal ha pasado a peor vida, tampoco. En este sentido han aplicado, (a imitación de lo que ocurrió primero en EEUU y luego en el resto del mundo con el baloncesto, donde troceraron el partido en cuatro), la norma al fútbol con la excusa de la «hidratación». Hasta ahora el partido constaba de dos partes de 45 minutos evitando -obviamente- los tramos de más calor del día (tal y como jugadores como Maradona o Cantoná reclamaron siempre denunciando que el negocio de los horarios era un escándalo), y dando agua a los jugadores que se acercaban al banquillo. Pero… la posibilidad de beneficios económicos para la mafia era demasiado tentadora y se dijeron que aquí se podían ganar muchos euros/dólares con los anuncios en televisión mientras los jugadores beben agua.
Lo dicho, clic, caja.
