«Los niños nacieron para ser felices», expresó José Martí, y Cuba revolucionaria siempre se empeñó (y se empeña) en que esto sea posible. Es el imperialismo yanqui quien, con su política de asedio brutal y permanente, procura impedir que las palabras de El Apóstol no se materialicen en la Isla irredenta. En este vídeo nos hablan una compañera y dos compañeros médicos de cómo, a pesar del graves problemas existentes y provocados por el bloqueo, trabajan para que los niños y niñas del Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez de La Habana sanen de sus dolencias.
