Desde el despacho Oval, ebrio de estúpida soberbia y cinismo, el presidente imperialista de los Estados Unidos ha vuelto ha hacer declaraciones contra Cuba. Ayer, jueves, vomitó palabras como estas: “Me gusta hacer una cosa después de la otra. Nos ocuparemos de la República Islámica de Irán, y, tan pronto como eso esté resuelto, de regreso haremos una pequeña y breve parada en Cuba”.
El pedófilo de la Casa Blanca continuó con su vomitera: “Tenemos algunos planes muy buenos para Cuba. Creo que saben que tenemos que deshacernos del régimen que fue muy duro, muy desagradable. La diferencia es que ahora ya no tienen dinero entrando. Antes recibían mucho dinero de Venezuela y ya no. Recibían petróleo, pero vamos a cuidar de ustedes, sabemos que eso es lo que la gente quiere de nosotros”.
Quien ordenó el estrangulamiento más brutal a Cuba, en 67 años de Revolución, dijo esto: “Solo queremos que sea un país bien administrado, que pueda alimentar a su gente”. Y subrayó: “Es una nación fallida sin Venezuela”.
“Lo de Venezuela ha sido increíble” y todo ese flujo ahora “está viniendo hacia nosotros”. Así que Cuba “se está muriendo de hambre, no tiene energía, no tiene petróleo, no tiene dinero, no tiene nada”, alardeó. “Más o menos colapsó”.
Todas estas cosas las dice y hace sin que ningún organismo internacional, supeditados todos a las perversas necesidades del imperio haga nada por evitarlo. La impunidad con la que Estados Unidos destruye a muchos pueblos del mundo es escandalosa. ¿Hasta cuándo?
Pero Cuba no se doblega, nunca se ha doblegado. Su presidente, Miguel Díaz-Canel le ha contestado así de claro y contundente:
“El presidente de EE.UU. hace nuevas declaraciones amenazadoras contra Cuba; y el Departamento del Tesoro incorporó nuevos nombres de dirigentes, organizaciones y empresas cubanas a una lista ilegítima de sanciones.
Están dirigidas a reforzar las medidas de bloqueo y el escenario de conflicto entre Cuba y Estados Unidos.
Esta ceguera política se añade a las medidas coercitivas aplicadas en las últimas semanas contra nuestro país, diseñadas para dañar al pueblo cubano.
La agresividad y perversión del gobierno yanqui chocarán con nuestra decisión de enfrentar los peores escenarios y resistir la arremetida imperial”.
