El Departamento de Estado de Estados Unidos publicó ayer, lunes, un informe que describe a Cuba como una amenaza que ha fomentado el extremismo de izquierda y construido una red de espionaje e influencia para socavar los intereses estadounidenses.
Al parecer, el reporte, que a lo largo de sus 64 páginas agita el fantasma del comunismo y pretende plantar una matriz de opinión negativa, es estela de la reunión antiizquierda convocada en Washington por el secretario de Estado Marco Rubio en la que participaron aquí la semana pasada representantes de al menos 66 naciones.
El informe, titulado Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI, emite afirmaciones infundadas como que “durante casi siete décadas, el régimen cubano ha llevado a cabo una campaña sostenida de subversión contra Estados Unidos”, lo cual conectaría parte de los conflictos internos de este país con una presunta influencia cubana.
El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República de Cuba ha respondido con esta nota a través de su cuenta X:
Cree el ladrón que todos son de su condición». Nada más acertado para caracterizar el informe del Dpto. de Estado vs Cuba, promovido por uno de los funcionarios más corruptos de la actual administración, de probados nexos con narcotraficantes y terroristas de la Florida.
Si un país ha espiado y agredido a otro a niveles obscenos, ha sido EE.UU. contra Cuba.
Son públicas las partidas millonarias que anualmente se destinan a los programas de cambio de régimen en Cuba, apelando lo mismo a la subversión que al terrorismo.
La historia registra episodios criminales, incluyendo plagas y enfermedades introducidas en #Cuba, el dengue hemorrágico que cobró la vida de 101 niños; el derribo de un avión con 73 personas a bordo; las bombas en hoteles; los intentos de magnicidio o la guerra psicológica.
Añádase el #bloqueo y la dimensión genocida que adquiere con el actual reforzamiento y cerco energético. No hay mayor acto de subversión contra un Estado, concebido y descrito oficialmente por EE.UU. para agotar al pueblo y resquebrajar su apoyo a la Revolución.
Lo que ha hecho la Revolución cubana a lo largo de su historia es defenderse de estas sucesivas e interminables agresiones, por legítimo derecho.
Cuba jamás ha obrado para dañar al pueblo estadounidense, ni se ha propuesto afectar la seguridad nacional de EE.UU.
El neo-macartismo trasnacional que se reinstaura en EE.UU, desde una corriente claramente fascista, recurre a la mentira para generar pretextos sobre los cuales sostener agresiones contra Cuba y coartar libertades civiles en EE.UU.
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