El gobierno colombiano defendió el lunes el bombardeo de la semana anterior dirigido contra campamentos de las disidencias de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, luego de que el instituto forense confirmara la muerte de tres menores de edad.
“Todo mi respaldo a las operaciones militares que combaten… a los grupos narcoterroristas”, afirmó el lunes el presidente Abelardo de la Espriella en X. “Los bandidos que durante décadas han reclutado menores para convertirlos en combatientes o en escudos humanos deben pagar por esos crímenes que violan el Derecho Humanitario”, agregó.
En lo que va de su gobierno, que comenzó el 7 de agosto, las autoridades han informado tres bombardeos. El segundo fue realizado el 27 de agosto en una zona selvática del municipio de El Retorno, en el departamento de Guaviare, en el centro-sur del país.
La operación fue dirigida contra campamentos de las disidencias de las antiguas FARC, —que no se acogieron al acuerdo de paz firmado en 2016 con el Estado—, que comanda Alexander Díaz Mendoza, alias “Calarcá”, uno de los más buscados del país.
