El pasado lunes, el Ayuntamiento de Iruñea (EH Bildu) desalojó a unas 140 personas que vivían en el antiguo convento de Aranzadi. Para ello ha utilizó a sus uniformados, la policía municipal, que irrumpió en el lugar sin previo aviso.
Desde el Ayuntamiento se jactaron de que habían ofrecido alternativa habitacional a prácticamente todos los desalojados, pero mintieron. Sólo les ubicó por el espacio de tiempo tan breve como lo son tres días; después, otra vez a la calle, que es donde ahora están. A otros les dieron dinero para pagarse el billete de autobús que les alejara de la ciudad, Iruñea, la capital de Nafarroa.
En este contexto, Negu Gorriak-Derecho a Techo convocó para ayer, sábado. Esta se materializó partiendo a las 12.00 de la plaza de Recoletas de Iruñea, para pedir “papeles para todos” y en contra del desalojo de Arantzadi, que el alcalde, Joseba Asiron, justificó por “razones humanitarias y de seguridad”.
Asiron se expresó sobre el asunto de una manera harto contradictoria, pues justificar el desalojo por “razones humanitarias…” ¿Qué humanidad puede haber en dejar a tantas personas en la calle?
Esto se pudo leer en algunas pancartas: ‘Vuestras fronteras, nuestras trincheras. Macrodesalojo no. ¡¡Despertad!!’ o ‘¡Macrodesalojo no! Ni en Badalona ni en Pamplona’.
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