En la lucha sin cuartel rumbo a la votación de segunda vuelta en Brasil, la disputa por captar el voto clave de los católicos se reflejó este lunes durante la fiesta nacional de Nuestra Señora de Aparecida, la llamada virgen negra, en la que los candidatos Lula da Silva y Flávio Bolsonaro participaron en distintas actividades religiosas.
La virgen negra se convirtió en protagonista de la primera vuelta de las presidenciales, cuando el senador conservador tuvo que negar una información falsa según la cual pretendía despojarla de su título de patrona si se convertía en presidente.
Bolsonaro, favorito en el balotaje del 25 de octubre, es evangélico y la «fake news» fue utilizada incluso por el presidente izquierdista Lula en un intento de reforzarse entre los católicos.
En la fiesta nacional de la virgen, Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, y Flávio Bolsonaro, de 45, asistieron a misas separadas, el primero en la capilla de su residencia oficial y el segundo, en la catedral de Brasilia.
El presidente lamentó que la virgen sea «ofendida» por quienes «no quieren respetar» la religión de los demás, mientras el senador quiso dejar claro a su salida del culto su «respeto a la fe de millones de brasileños».
Los católicos son mayoría en Brasil (casi 57%), pero su número está en retroceso frente al fuerte avance de los evangélicos (27%), según los últimos datos oficiales, de 2022.
Las encuestas indican que la mayoría de católicos vota a Lula, mientras los evangélicos prefieren a Bolsonaro, como también se decantaban por su padre, el expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022).
Para Rodrigo Nunes, profesor de la Universidad Pontificia Católica de Río de Janeiro, el discurso conservador de los evangélicos ha funcionado como «un polo magnético en el debate público».
Cuestiones morales como las de género calaron inclusive entre católicos y eso hace que en estas elecciones se produzca «una migración de votos católicos a la derecha», dijo a la AFP.
Las encuestas prevén una victoria de Bolsonaro sobre Lula en el balotaje, después de que el conservador supere por dos puntos al izquierdista en la primera vuelta.
