Sigue la lucha organizada de decenas de miles de ytrabajadores contra el gobierno de extrema derecha. La clase media recrimina también al ejecutivo acciones como la venta de combustible contaminado que destrozó miles de motores. El clima de rebeldía obliga a la Embajada de EE.UU a funcionar día y noche con reuniones y apoyo logístico al gobierno de Paz.
En las últimas horas los manifestantes que exigían la dimisión del presidente boliviano de extrema derecha Rodrigo Paz fueron atacados por la policía, que disparó gases lacrimógenos, en una represión salvaje. Decenas de manifestantes fueron arrestados mientras los bloqueos de carreteras continúan paralizando a la nación andina.
Los renovados enfrentamientos en la ciudad central de Cochabamba estallaron después de que el Paz firmara una medida que podría allanar el camino para una represión gubernamental contra las manifestaciones que han sacudido Bolivia durante las últimas cinco semanas, interrumpiendo el transporte y causando escasez de alimentos, combustible y suministros médicos.
El sindicato nacional de trabajadores de Bolivia, los campesinos y los grupos indígenas de la sierra han respondido a la eliminación de los subsidios a los combustibles por parte del presidente estableciendo 90 bloqueos en rutas clave en todo el país, aislando de hecho a las principales ciudades, especialmente La Paz, sede del gobierno, y la vecina El Alto.
Los trabajadores, azotados por la creciente inflación y los bajos salarios, acusan al gobierno de favorecer a las grandes empresas en lugar de a las comunidades obreras y campesinas. Desde que asumiera el nuevo gobierno no han dejado de acudir a Bolivia empresarios de EE.UU dispuestos al saqueo.
