A principios de 2025, los rebeldes congoleños de la organización Movimiento 23 de Marzo (M23) , apoyados por Ruanda, se apoderaron de Goma y luego de Bukavu, las dos principales ciudades del este de la República Democrática del Congo. Ante el Parlamento federal de Bélgica (país que colonizó al Congo desde principios del siglo 20 hasta 1960), el Ministro de Asuntos Exteriores Maxime Prévot había calificado a Ruanda de “agresor” y exigió la retirada de sus tropas del territorio congoleño.
Esto generó una crisis entre ambos países que incluyó el cierre de las respectivas embajadas. Ahora los gobiernos de Bélgica y Ruanda han anunciado un acuerdo para restablecer sus relaciones diplomáticas, un paso alcanzado en el marco de un encuentro celebrado en forma paralela a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.
«Me complace anunciar hoy el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Bélgica y Ruanda», ha dicho el ministro Prevot, quien ha recalcado que «en un mundo marcado por tensiones crecientes, este es un mensaje importante desde Nueva York, sede de Naciones Unidas, que encarna el multilateralismo y el diálogo por encima de nuestras diferencias».
«Esto es la culminación de un proceso de conversaciones francas con mi homólogo y el resultado de un esfuerzo compartido y respetuoso» ha señalado en un mensaje en redes sociales en el que se ha mostrado «convencido» de la posibilidad de «establecer una agenda positiva, mutuamente beneficiosa para los ciudadanos y basada en la riqueza de nuestras relaciones interpersonales».
Pregot abogó por «un diálogo sistemático incluso sobre los puntos de desacuerdo que persisten, como el conflicto en el este de República Democrática del Congo (RDC)», precisamente el motivo que llevó a Kigali a romper sus lazo con Bruselas alegando su apoyo a Kinshasa, -la capital congoleña sede del gobierno- en el marco de la guerra.
Su homólogo ruandés, Olivier Nduhungirehe, ha confirmado la decisión, al tiempo que ha reclamado «abordar las causas profundas» del conflicto en el este de RDC para avanzar hacia una solución.
Nduhungirehe ha hecho hincapié en que «el respeto a la integridad territorial de todos los países de la región», así como actuar contra las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) –fundadas por hutus huidos tras el genocidio de 1994 en Ruanda– y la resolución del conflicto entre las fuerzas congoleñas y el rebelde M23, apoyado por Kigali, es «clave» para lograr la estabilidad regional.
