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Home Internacional América

ARGENTINA. ¡Viva la libertad, carajo! o cómo hundir a un país

in América
Milei en estado de éxtasis en Madrid: «Muerte al socialismo» grita desesperado

 

El Mundo al Detalle 2x4 | El

El rescate financiero de Estados Unidos al gobierno argentino de Javier Milei en 2025 no solo constituyó una operación de auxilio económico. Aunque desde la Casa Rosada fue presentado como una victoria diplomática, el acuerdo pretendía limitar los márgenes de maniobra de Argentina y reforzar su alineamiento con la agenda regional de Donald Trump.

La intervención del Tesoro estadounidense para sostener al peso argentino y evitar una devaluación se produjo a pocos días de las legislativas. En ese contexto, el apoyo de Washington buscaba tranquilizar a los mercados y reducir los costes electorales que Milei podría haber sufrido sin ese respaldo. No obstante, el movimiento tiene una dimensión mucho más amplia, ya que convierte la fragilidad financiera argentina en una palanca de subordinación política y estratégica.

El respaldo norteamericano opera, además, como una extensión de la arquitectura de control del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero con un peso geopolítico añadido: Argentina es el país más endeudado del mundo con el FMI, con una distancia muy superior respecto al segundo.

Ese volumen de deuda, originado en buena medida durante la era de Mauricio Macri y ampliado bajo el mandato de Javier Milei, lleva condicionando la política argentina desde hace años y lo seguirá haciendo durante las próximas décadas.

La política exterior de Milei

Así pues, la compra de pesos por parte del Tesoro estadounidense no representaba una apuesta de Washington por la moneda argentina. Funcionó como una estrategia para estabilizar a un gobierno aliado y, al mismo tiempo, como una herramienta de presión frente a posibles gobiernos no alineados con la Casa Blanca. A cambio, Argentina ofrece su respaldo ideológico a la estrategia hemisférica de Trump, preferencias de inversión y concesiones estratégicas.

Entre esas concesiones aparecen los recursos naturales que interesan a las industrias estadounidenses: uranio, litio, petróleo o gas. También entran en juego cesiones en sectores donde ambas economías no son complementarias, sino competitivas, especialmente en el ámbito alimentario.

La relación, por tanto, no se limita a una cooperación bilateral, sino que reproduce una lógica de dependencia que ya marcó otros ciclos de la relación entre América Latina, Estados Unidos y sus instituciones financieras.

Este alineamiento de Argentina con Estados Unidos se inserta en la estrategia de repliegue hemisférico impulsada por Donald Trump. La Casa Blanca busca concentrar su política exterior en el control del continente americano –etiquetado como su “patio trasero”– y en la subordinación de los gobiernos latinoamericanos a su agenda.

En ese esquema, Argentina ocupa una posición central por su peso demográfico, económico, territorial, político y cultural. Es decir, con Javier Milei como presidente, Buenos Aires se convierte en uno de los principales aliados regionales de Washington.

Ese vínculo tiene también una dimensión militar. La potencia norteamericana mantiene interés en el establecimiento de una base en Tierra de Fuego, con salida hacia la Antártida y el Pacífico Sur. La Argentina de Milei abre así la puerta a una mayor proyección militar estadounidense en América Latina, en un punto estratégico para la competencia por el extremo sur del continente.

La política exterior argentina también se ha alineado con Washington en la campaña contra Venezuela y podría hacerlo en una eventual operación contra Cuba. A ello se suma el papel de Milei en la articulación de una nueva derecha latinoamericana vinculada al movimiento MAGA internacional.

Su gobierno ha impulsado un ecosistema político y mediático que apoya a candidatos afines en la región y que replica el método que llevó al propio Milei al poder: figuras muy mediáticas, partidos construidos ad hoc y plataformas digitales de respaldo.

El otro gran eje del alineamiento exterior argentino es Israel. Aunque Buenos Aires ya mantenía lazos históricos con el Estado hebreo, el dirigente “anarcocapitalista” ha llevado esa relación a un nivel excepcional.

Argentina se ha situado junto a Estados Unidos como uno de los gobiernos más nítidamente alineados con Israel en Oriente Medio, con acuerdos de cooperación tecnológica y militar y una defensa explícita de la causa sionista.

https://www.descifrandolaguerra.es/

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