En estos días se vienen incrementando los ataques de la OTAN contra Rusia, con daños cada vez mayores en la propia capital y con un goteo continuo de muertes de civiles.
La secundariedad internacional mostrada por Rusia hasta ahora (¿ES EL MOMENTO DE CAMBIAR LAS REGLAS DEL TABLERO DE JUEGO? / SOBRE EL PAPEL MUNDIAL DE RUSIA Y CHINA – El blog de Andrés Piqueras), dejándose golpear, e incluso invadir, por la OTAN, por mediación de Ucrania (“simple plataforma física que proporciona carne de cañón”), viendo cómo bombardearon sus aviones nucleares expuestos por el Tratado de Cielos Abiertos, y resignándose a perder formaciones aliadas (Libia, Siria, Venezuela, ahora en grave peligro Cuba, entre otras) sin dar un golpe de autoridad en el tablero mundial, podría estar llegando a su fin.
Según las nuevas armas -IA + drones + “logística inteligente”-, van cambiando las claves de la guerra, las grandes potencias militares se ven cada vez en más aprietos para ganar batallas convencionales, no digamos ya para ocupar territorios, como Estados Unidos viene mostrando desde hace tiempo en sus sucesivos fracasos bélicos (no tanto todavía en su capacidad de destrucción o devastación de algunos territorios).
En el caso de la OTAN contra Rusia se está evidenciando cada vez más que esta última no tiene capacidad militar para enfrentar y apenas frenar la capacidad económico-tecnológico-militar combinada de la Europa otanera. Por lo tanto, y como consecuencia cada vez más probable, eso quiere decir que la continua presión sobre un gigante que tiene el segundo o primer arsenal nuclear del mundo va conduciendo a que tenga que recurrir a usarlo (¿qué habría hecho desde hace tiempo Estados Unidos si alguien le bombardeara cada semana Nueva York?).
Hasta ahora Rusia ha lanzado más o menos “sotto voce” advertencias sobre la no continuación de ataques a sus ciudades e instalaciones. Los europeos (con el primo mayor detrás o mirando desde el otro lado del Atlántico) se han reído de ellas, precisamente porque Rusia no ha cumplido ninguna y piensan que no se decidirá a usar las armas nucleares.
Pero una pequeña formación económica, como es Rusia, y con escasa población, llega un momento que sólo podrá defenderse recurriendo a esas armas. Son ya mayoría los estrategas, altos mandos e incluso miembros del gobierno que se manifiestan por esa opción.
Los poderes capitalistas ya utilizaron a Alemania para intentar acabar con la URSS, y ahora unos de sus principales objetivos es el rearme alemán para atacar de nuevo a Rusia (desmembrar este país es obsesión anglosajona desde el siglo XVIII). La portada que recientemente ha sacado Der Sipegel lo dice bien claro.

[“Nuestra guerra contra Rusia empezó hace 85 años, y continúa. Cómo los crímenes en la familia y la política dejan secuelas”. La película soviética titulada “El tigre blanco” lo advertía también con toda claridad.]
Rusia sabe que no le queda mucho tiempo para que su superioridad armamentística vaya quedando atrás. Así que hemos llegado al momento en que Europa parece estar dispuesta a jugársela a un enfrentamiento nuclear (https://observatoriocrisis.com/2026/06/20/la-elite-politica-europea-esta-jugando-con-fuego-nuclear/).
El peligro es enorme.
Más aún porque las poblaciones europeas parecen haberse habituado a la guerra de desgaste como un ruido más de fondo en sus vidas, pensando que se puede seguir así indefinidamente, por más que se agreda a una potencia nuclear de todas las formas posibles. Ignorancia, desidia, desinformación… pueden ser los mejores aliados del suicidio colectivo.
En esta tesitura, y ante la locura de los líderes europeos que parecen dispuestos a sacrificarnos a todos en el altar de su desesperación (según las principales economías capitalistas se van hundiendo y el sistema se obstruye frente a la automatización), parece que van quedando apenas dos posibilidades de salvarnos.
Primera y principal, movilizaciones masivas en toda Europa contra la Guerra de la OTAN. No podemos esperar más para iniciar ese movimiento. Nos va la vida, literalmente, en ello.
Segunda. Rusia debe dejarse de medias advertencias de supuestas líneas rojas no cumplidas y hacer una declaración oficial, con rueda de prensa internacional incluida, de su jefe de Estado, diciendo que habrá ataque de respuesta contra Europa ante cualquier nueva agresión en su territorio.
Sólo el despertar combativo de las sociedades por su supervivencia y la seriedad de una formación estatal para tomarse en serio su relevancia mundial y dejar de ir a remolque o de segundona en los aconteceres estratégicos, pueden salvar a este pequeño pseudocontinente europeo del cataclismo atómico.
Fuente: https://andrespiqueras.com/2026/06/20/peligro-mortal-en-europa-la-guerra-nuclear-cada-vez-mas-cerca/
