El gobierno de Estados Unidos otorgó una licencia excepcional a la minera canadiense Sherritt International Corp. para enviar combustible y azufre a sus operaciones de níquel en Cuba.
Esto lo informó la compañía este martes, la autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) permite la compra y entrega de combustible, fueloil y azufre a la planta de níquel de Moa.
La medida constituye un primer paso para reactivar la producción en la isla y las actividades de refinación en Canadá, suspendidas tras el endurecimiento de las sanciones del gobierno imperialista yanqui.
El director ejecutivo de la minera, Peter Hancock, lo expresó de esta manera: “Es algo sumamente singular en lo que respecta a la política estadounidense hacia Cuba”.
Cabe recordar que la compañía suspendió sus operaciones conjuntas en Cuba en mayo y paralizó la refinación en su planta de Fort Saskatchewan, en Canadá, en junio. Esto ocurrió después de que el presidente Donald Trump ampliara las sanciones contra empresas extranjeras que operan en la isla.
A este respecto, les dejamos la opinión vertida por parte de “Al caer la tarde”, programa de Razones de Cuba con preguntas de Daniel Guerra:
Quien te cierra la puerta con una mano no te está regalando nada cuando te abre una ventanita con la otra.
Buenas tardes. Al caer la tarde estaremos hablando del garrote y la zanahoria. Desde enero, Washington cortó el petróleo venezolano a Cuba. El 1 de mayo amplió las sanciones a quienes hagan negocios con la isla. Sherritt, la minera canadiense con 30 años en Moa, suspendió su participación y repatrió a su personal. Este martes anunció que la OFAC le dio una licencia específica para llevar combustible, fueloil y azufre a Moa. Danita, ¿cómo lo lees, o más bien, cómo lo interpretas?
DANITA: Como una excepción pensada con cuidado. La licencia cubre al proveedor, al banco, al buque y al asegurador, pero solo dentro de sus términos. Y la propia empresa dice que es la primera de varias licencias de emergencia. La reanudación de Moa aún depende de una segunda. No es un levantamiento de sanciones. Es un permiso con condiciones.
DANIEL: Rico, tú ves esto desde Miami.
RICO: Aquí algunos lo van a presentar como un gesto. Pero la licencia se pidió junto con Gillon Capital, un fondo estadounidense que busca el control de Sherritt. Además, Sherritt firmó un acuerdo de consentimiento con Moa Bay Mining, ligado a la Helms-Burton, y paga tasas por ello. Es decir, se abre una puerta solo para quien entra con permiso de Washington.
DANIEL: Fonfy, ¿qué hay detrás, en el fondo?
FONFY: Una lógica de poder. Primero se destruye la condición de operar: se corta el combustible, se amenaza a terceros, la empresa sale corriendo. Después se ofrece rescatarla, pero bajo reglas propias. En la producción de níquel terminado de Sherritt, el segundo trimestre cayó cerca de un 62 % respecto al de 2025. Esa caída no es solo mercado: la fabricó el cerco. Y quien la fabrica se presenta luego como el que ofrece la salida. Eso no es alivio. Es administrar la necesidad ajena.
DANITA: Y el mensaje llega más lejos. Canadá y cualquier inversor lo leen igual: operar con Cuba depende de lo que autorice una oficina del Tesoro. Eso es extraterritorialidad pura. Las leyes de un país se aplican sobre empresas de otros.
RICO: Y hay otro punto. La gente en Cuba sigue con apagones y escasez de combustible. Una licencia para una mina no resuelve eso. Ayuda a un negocio concreto, no al país.
DANIEL: Entonces, ¿alivio, tensión, presión o chantaje? Las cuatro cosas a la vez, pero con un orden. La presión es la política. El chantaje es el método. La tensión es el resultado. Y el alivio, si existe, es para el inversor que acepta las condiciones, no para el pueblo cubano.
AL CIERRE
Cuba no ha pedido que se le regale nada. Pide que se le deje comerciar, producir y comprar combustible como cualquier país. Quien corta el suministro y luego vende el permiso para recibirlo no negocia: impone. Cuba ha conversado siempre desde el respeto y la igualdad. Lo que no ha hecho, ni hará, es cambiar su soberanía por una licencia. Un pueblo que ha resistido más de seis décadas de cerco sabe distinguir entre una ventana abierta y una trampa con ventana. Seguimos trabajando, produciendo, transformando y defendiendo lo nuestro.
