La empresa alemana Volkswagen interrumpirá progresivamente la producción en cuatro plantas a partir de 2031, generando unos 60 mil despidos. El martes por la noche el semanario alemán especializado en negocios Wirtschaftswoche publicó en Internet un documento de la junta directiva del Grupo VW, según el cual no sólo las plantas de Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm deberían detener la producción, sino que también 60.000 empleados perderán sus puestos de trabajo.
El grupo ya había puesto en marcha en 2024 un primer plan de reestructuración tras negociaciones con el poderoso sindicato IG Metall. Este contemplaba la supresión de 50.000 puestos sin despidos forzosos. A cambio, el sindicato obtuvo una garantía de empleo vigente hasta comienzos de la próxima década.
El documento difundido esta semana habla específicamente de «empleados». Con los recortes, que ascienden a miles de millones, se pretende alcanzar márgenes de beneficio de entre el ocho y el 15 por ciento en cada una de las divisiones.
Los planes son un desastre para los trabajadores. Las consecuencias para regiones enteras, como las de Zwickau y Emden, probablemente serán devastadoras si los últimos vehículos VW salen de la línea de producción en los próximos cinco años. En Neckarsulm y sus alrededores, una gran parte de la población total trabaja para Audi o para la industria proveedora. El director de distrito de IG Metall (IGM), Thorsten Gröger, pidió el miércoles a Volkswagen «volver al camino de la razón» y entablar «un diálogo serio». Pero el clan Porsche-Piëch necesita mayores retornos de VW para pagar sus deudas. El destino de los trabajadores no tiene cabida en ese nivel del poder.
