Y es que el territorio español alberga cerca de 3.814 militares estadounidenses, repartidos principalmente entre ambas instalaciones estratégicas.
El gobierno, como es habitual desde que Franco autorizó la s Bases, deja a un lado el peligro que supone la presencia de un país imperialista en territorio español. Toda un diana en caso de conflicto y con desconocimiento del tipo de armamento (nuclear) que maneja EE.UU, y el constate ir y venir de barcos de guerra camino de Oriente para apoyar a Israel y sus propios intereses. Prefieren quedarse con que en la Base trabajan alrededor de 1.070 empleados civiles españoles contratados directamente por la administración estadounidense, y sumar a ello la actividad indirecta generada por el consumo de miles de militares y familias norteamericanas: alquileres, hostelería, comercios, transporte y ocio. Si la Base se dedica a ser logística necesaria para el genocidio… pelillos a la mar. Ni Podemos ni Sumar pusieron el tema en cuestión y sobre la mesa, como una línea roja determinante para pactar con el PSOE su presencia en el ejecutivo. Eso sí, a la marcha a Rota asistieron luego porque había cámaras de televisión y el pacifismo (de mentirijilla) bien vale una caminata….
