Ayer hubo partido de fútbol entre Osasuna y Real Madrid en el Sadar Iruñea-Pamplona con la victoria del equipo local. Pero no es de fútbol de lo que queremos hablar aquí, sino de la brutal represión ejercida por la policía tras el final del encuentro deportivo.
Un joven aficionado del Osasuna tuvo que ser hospitalizado, como consecuencia de la golpiza policial, y un número elevado de personas resultaron contusionadas. También hubo dos detenciones (una de las personas detenidas ya fue puesta en libertad). La salvaje carga policial se produjo en la zona en que habitualmente se ubica Indar Gorri.
Ni la Policía ni la directiva del Osasuna han dado explicaciones de lo ocurrido. Sin embargo, se cree que la intervención se habría iniciado con la excusa de intentar identificar a una persona a la que se acusa de arrojar una botella de agua al campo durante el transcurso del partido, en el que no se han producido incidentes reseñables. Una excusa realmente insignificante e injustificable para montar todo el brutal “espectáculo” que escenificaron las fuerzas represivas.
Estas son algunas de las imágenes de la brutalidad policial:
