Vacunas cubanas contra el cáncer y los derechos humanos en EE.UU.

 

Durante los últimos años del gobierno de Barack Obama, pacientes con cáncer de pulmón avanzado, viajaban sin temor de EEUU a Cuba.

Una de las vías eran los llamados viajes “people to people” (o viajes educativos), una de las doce categorías de visita que autorizó Obama. Lo podían hacer, además, de modo individual.

¿Cuál era su interés? Atenderse, en el Centro de Salud Internacional “La Pradera”, con las vacunas cubanas CIMAvax y Vaxira, ambas creadas por el Centro de Inmunología Molecular de La Habana y que consiguen ralentizar el avance de la enfermedad.

De hecho, dicho Centro cubano y el Roswell Park de Nueva York crearon, el pasado año, una empresa mixta para la investigación del cáncer. Es una de las escasísimas licencias de inversión en Cuba que ha aprobado la Casa Blanca.

Pero en junio de este año, Donald Trump decidió eliminar los llamados viajes “people to people” y los cruceros, dos de las vías que existían para entrar, de manera legal, en Cuba.

Ahora, los pacientes deben exponerse a viajar ilegalmente a la Isla, por ejemplo, a través de México.

Así es como la Casa Blanca viola, en nombre de la libertad, los derechos humanos de su propia ciudadanía: el derecho a la libertad de movimiento, el derecho a la salud y, finalmente, el propio derecho a la vida.

Los medios internacionales, por su lado, violan el derecho a la información, silenciando semejante aberración política, moral… y humana.

 

(Cubainformación TV – Basado en un texto de “El ciudadano” / Edición: Ane Lopes. Presentación: Lázaro Oramas)

 

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