URUGUAY. La fascista Áñez invitada a la asunción de Lacalle Pou; Cuba, Venezuela y Nicaragua descartados

El 12 de noviembre, la fascista Jeanine Áñez, que contaba con escasísimo apoyo popular, se autoproclamó presidenta de Bolivia, dos días después de la renuncia de Evo Morales (2006-2019) ante las violentas protestas y las «recomendaciones» de la policía y las Fuerzas Armadas.

Pues bien, el futuro canciller uruguayo, Ernesto Talvi, confirmó a periodistas que la presidenta interina de Bolivia, la mencionana Jeanine Áñez, será invitada a la toma de mando del mandatario electo, Luis Lacalle Pou, a realizarse el 1 de marzo de Montevideo.

Así lo dijo el tal Talvi: «Bolivia ha tenido un quiebre institucional, en el que hay un gobierno de transición que ha anunciado para el 3 de mayo elecciones democráticas, abiertas, con observadores internacionales, así lo ha reconocido la Unión Europea, así lo reconocemos nosotros».
También el futuro canciller argumentó porque el gobierno formado por una coalición de partidos decidió no invitar a la ceremonia a los presidentes de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Esta es la insultante e indecente explicación que ha dado tamaño impresentable: «Es una opción que ha hecho el gobierno electo de no invitar a aquellos países donde no hay democracia y los derechos humanos no se respetan». Y añadió: «Es una decisión respetable, en la medida en que son los únicos tres países que son considerados regímenes autoritarios plenos y por ende si bien tenemos relaciones diplomáticas esperemos puedan fluir con cordialidad».

Además, calificó la situación en Venezuela como «inadmisible», al tiempo que criticó la «crisis humanitaria en materia de salud, seguridad y empleo» que, según él, está creando el Gobierno de Maduro.

Y para que quede claro subrayó: «Por ahora reconocemos a Juan Guaidó como el presidente de la Asamblea Nacional, el último órgano legítimamente electo de manera democrática en Venezuela y como un interlocutor fundamental para cualquier salida democrática en ese país».

Cabe recordar que, en relación a Venezuela, el Gobierno del Frente Amplio tampoco fue mucho más amable con el Gobierno de Nicolás Maduro. Y si nos referimos a Cuba y Nicaragua tampoco.

Cierto que el Gobierno saliente en su conjunto fue menos agresivo, pero, a nivel individual, no pocos de sus miembros se retrataron de manera absolutamente repugnante contra las mencionadas naciones.

Finalmente, conviene añadir que gran parte de la responsabilidad de que la derecha más recalcitrante vuelva a gobernar en Uruguay es de los dirigentes del Frente Amplio, que no cumplió, ni de lejos, las expectativas de muchísima gente que optó por no volver a votarles.

 

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