Las aseguradoras privadas que permanecieron en el concierto de Muface firmado hasta 2027 pierden adeptos dentro del grupo de mutualistas. Con la salida de DKV por considerar que el contrato seguía siendo insuficiente –a pesar del incremento de primas del 41%–, algo más de 200.000 funcionarios tuvieron que elegir a lo largo del año pasado por qué iban a optar: si permanecer en el régimen privado, con Adeslas y Asisa, o bien marcharse a la sanidad pública.
Los datos de cambios de entidad por parte de la mutualidad dejan patentes que la pública ha sido la opción preferida por los funcionarios. Esta ha ganado más de 82.000 adeptos en un año, una cifra récord teniendo en cuenta que Muface ofrece datos desde 2010. Aunque no se especifica la procedencia exacta de los funcionarios, aproximadamente de los que en 2024 contaban con la cobertura de DKV, un tercio se fue a Adeslas (70.003), otro tercio a Asisa (65.667) y el otro a la sanidad pública (65.648), si se deduce que todos los nuevos funcionarios también escogieran esta alternativa.
De ahí se explica que en un año, la opción privada haya perdido 65.000 funcionarios, un 6,2% menos que en 2024. Si ese dato se compara con el ascenso de la pública, se observa una clara convergencia: el año pasado, ya el 37,3% de los empleados de este colectivo eligieron la sanidad pública. Al inicio del anterior concierto, en 2022, apenas era algo más de un quinto (26,9%), lo que deja en evidencia la degradación del modelo, impulsada por la incertidumbre a la hora de llegar a un acuerdo entre el Ministerio de Función Pública y las aseguradoras.

La formalización del actual concierto se produjo en mayo del año pasado, cinco meses después de cuando debería haber comenzado, es decir, el 1 de enero. Esto suscitó dudas entre los mutualistas, que veían el riesgo de que, de un día para otro, tendrían que pasar de la cobertura con entidades privadas con las que llevan años a la sanidad pública. Y todo con el embrollo de papeleo que eso supone para el paciente, al tener que trasladar su historial médico a la pública.
Crecimiento del 47%
El auge de la sanidad pública no solo se refleja entre los nuevos mutualistas, los cuales y según la AIReF, hasta el 70% la eligen. Desde el 2022, el primer año del pasado concierto firmado, igual que este último, a tres años, el trasvase se ha acelerado. Desde entonces hasta cierre de 2025, la opción pública ha crecido un 47,3%, pasando de los 400.000 funcionarios a los 589.000. En ese mismo tiempo, la privada, con Adeslas, Asisa y DKV (hasta 2024) ha perdido casi un 9% de afiliados, que traducidos a número de personas suman casi 100.000 menos.
La tendencia coincide con un momento donde las aseguradoras reclamaron públicamente su descontento con la financiación otorgada al periodo 2022-2024, que fue de algo más de 3.500 millones, lo que supuso un incremento de primas del 10%. Las pérdidas que, según las compañías, reflejaron durante dicho intervalo fue de más de 400 millones, debido fundamentalmente a la inflación de los costes sanitarios, así como una mayor demanda de servicios de los mutualistas
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