Rusia dispuso el envío de un petrolero a Cuba para paliar la grave crisis energética que sufre por el bloqueo. El contexto era y es una nueva vuelta de tuerca contra la economía cubana por parte de EE.UU, la administración yanqui espera que así el país entre en un colapso.
La expectación sobre lo que podría ocurrir en el momento en que el petrolero se acercará a Cuba quedó disipada hace unas horas. La posibilidad de un enfrentamiento más que dialéctico con Rusia estaba sobre las mesa. Finalmente el petrolero va a llegar a la isla y ante esa decisión de sí o sí de Rusia, Trump intenta ponerse ahora una medalla humanista. Efectivamente, un personaje siniestro.
“Tenemos un buque petrolero ahí afuera. No nos molesta que alguien reciba una carga de petróleo, porque tienen que sobrevivir”, expresó Trump a los periodistas a bordo del Air Force One cuando le preguntaron sobre el tema, en lo que parece un giro respecto a su discurso de los últimos días.
“Si un país quiere enviar algo de petróleo a Cuba en este momento, no tengo problema”, apuntó Trump. “Prefiero dejarlo pasar, ya sea Rusia u otro país”, añadió el mandatario republicano al explicar sus argumentos “la gente necesita calefacción -dijo sobre la isla de clima tropical-, refrigeración y todas las demás cosas que se necesitan”.
El pasado 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que declaró una «emergencia nacional» respecto a Cuba ante la presunta -según Washington- «amenaza inusual y extraordinaria» que el país caribeño representaría para Estados Unidos.
Sobre esa base el gobernante anunció la imposición de aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, a lo que se suman amenazas y la coerción contra aquellos Estados que desafíen la orden ejecutiva en cuestión.
El Anatoly Kolodkin, que salió de Rusia a principios de marzo con 730 mil barriles de petróleo, estaría cerca de las cosas cubanas.
De acuerdo con el sitio especializado de seguimiento marítimo MarineTraffic, en la tarde de este domingo el barco se encontraba en el mar Caribe con destino a Matanzas, adonde podría llegar el martes 31 de marzo.
Trump minimizó las críticas que aseguran que permitir el paso del buque beneficia al presidente de Rusia, Vladimir Putin. “Pierde una carga de petróleo, eso es todo”, opinó para luego añadir: “Si él quiere hacer eso, y si otros países también quieren, no me molesta en lo más mínimo”.
Sin embargo, fue el propio Trump el que recrudeció la situación en la isla con su orden ejecutiva. La escasez de combustible ha hecho aún más difícil la vida para el pueblo cubano que sufre hace más de seis décadas los efectos del bloqueo económico, comercial y financiero más prolongado de la historia contra país alguno.
PL
