Un año más grupos neonazis y ultranacionalistas ucranianos marcharon por las calles de Lviv (Leópolis) para conmemorar el nacimiento de Stepan Bandera, una de las figuras más controvertidas del siglo XX en Europa del Este y símbolo histórico del fascismo ucraniano.
Bandera fue dirigente de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN-B), un movimiento abiertamente racista, ultranacionalista y ferozmente anticomunista, que durante la Segunda Guerra Mundial colaboró con la Alemania nazi. Su proyecto político defendía la creación de un Estado ucraniano étnicamente “puro”, lo que implicaba la persecución y eliminación de minorías consideradas enemigas.
Un colaborador del nazismo responsable de crímenes masivos
Durante la ocupación nazi, milicias vinculadas a la OUN y al Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) participaron activamente en pogromos antijudíos y en la limpieza étnica de la población polaca, especialmente en Volinia y Galicia Oriental. Historiadores estiman que cientos de miles de personas —judíos, polacos y otros grupos— fueron asesinadas en estas campañas de terror.
Aunque Bandera pasó parte de la guerra encarcelado por los propios nazis tras disputas internas, su organización mantuvo la colaboración con el III Reich y compartió plenamente su ideología anticomunista, autoritaria y violenta. Su legado político está inseparablemente ligado al fascismo europeo.
