TIRSO W. SÁENZ. Che y el Trotskismo

  • Tirso W. Sáenz, fue viceministro para el desarrollo técnico en el Ministerio de Industria de Cuba bajo la dirección del Che Guevara. Posteriormente fue vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba. Autor de 13 libros, entre ellos «El Che ministro», que ha sido editado en español, portugués y catalán.
Che en La Habana, 1960

Introducción

Durante muchas décadas el Ernesto Che Guevara fue acusado de trotskista y todavía, aún hoy algunos insisten en catalogarlo de esa forma. También lo acusaban de maoísta, a pesar de negar insistentemente esas etiquetas ideológicas.

Su pensamiento antidogmático y antiburocrático, así como su marxismo heterodoxo y dinámico, opuesto a la doctrina oficial dictada por la Unión Soviética, lo hicieron recibir diversas críticas de algunos, que muchas veces lo acusaron de tener tendencias trotskistas, aunque el mismo discrepaba de esos criterios.

En este trabajo pretendemos examinar esta cuestión después de haber consultado un amplia referencia de libros,  artículos y documentos sobre el tema; también se hautilizado la experiencia del autor quien fue cercano colaborador, como uno de sus viceministros, cuando el Che se desempeñó Ministro de Industrias (1961-1965) en el gobierno Revolucionario en Cuba y estuvo presente en muchas de las ocasiones en que Guevara hizo expresiones públicas o privadas relacionadas con el trotskismo

Los inicios de la formación ideológica del Che

La formación ideológica del Che fue conformándose gradualmente. Sus padres eran anti-peronistas, por lo que Ernesto estaba presente en las discusiones que se efectuaban en su ambiente familiar y participo junto con su padre en algunas manifestaciones antiperonistas, aunque tiempo después, estando fuera de la Argentina, consideró que, aún sin ser peronista, era necesario dar apoyo a Perón ya que éste había emprendido una lucha contra la oligarquía y el imperialismo, y que en el campo social promulgó leyes de protección a los trabajadores.

Durante la Segunda Guerra Mundial toma posición al lado de los aliados y contra el fascismo. Lee a Carlos Marx, Federico Engels, Charles Baudelaire, Pablo Verlaine, StephanesMallarmé, Antonio Machado, Federico García Lorca, José Martí, Pablo Neruda, Mahatma Ghandi, entre otros autores. Comienza a escribir un diccionario filosófico en uno de cuyos cuadernos, incluye observaciones pormenorizadas de la vida y obra de Carlos Marx, los orígenes de la filosofía marxista, la lectura de obras de los clásicos y la asimilación de definiciones acerca del socialismo y de las categorías esenciales del marxismo –leninismo. Conoce a la joven Berta Gilda Infante, Tita, miembro de la Juventud Comunista Argentina, con quien mantiene una estrecha e íntima relación amistosa. Leen y discuten textos marxistas y los libros de Aníbal Ponce. Educación y Lucha de Clases y El viento en el mundo, entre otros.

En la Argentina, aunque con un fuerte y marcado interés de tipo social, no militó en ningún partido político, aunque en la universidad trabajó junto a la Federación Juvenil Comunista, separándose de ella al estimar que estaban alejados del pueblo.

En diciembre de 1951 comienza el recorrido que hiciera junto con su amigo Alberto Granado, por diferentes países de América Latina, fue ganando conciencia de las grandes injusticias sociales y de las terribles condiciones de vida a que estaban sometidos los trabajadores, los indígenas y las masas desposeídas de la región. Visita las minas de Chuquicamata y hace un análisis de la explotación de las compañías norteamericanas contra los mineros y la miseria de estos. Visitaron en el camino varios leprosorios y constataron  la situación penosa de los pacientes lo que lo conmueve. Describe que tuvo la oportunidad de ver el extremo de borrachera en que caían los indios y el estado social del habitante de la sierra que es realmente lamentable. Señaló que el indio es un simple esclavo de su patrón que por centavos diarios lo tiene como bestia de carga y le roba sus cosechas sin el menor remordimiento.

En sus andares por Bolivia, Ecuador, Perú, Chile, observó que los grandes medios de producción estaban o en manos de los blancos criollos, o en la de los consorcios norteamericanos, también blancos y para el nativo, para el indio, sólo quedaban migajas, malos tratos, poca comida, miserias y analfabetismo.

El 10 de diciembre de 1953 le escribe a su tía desde Costa Rica:

…tuve la oportunidad de pasar por los dominios de la UnitedFruit convenciéndome una vez más de lo terrible que son esos pulpos capitalistas.  He jurado ante una estampa del viejo y llorado camarada Stalin no descansar hasta ver aniquilado estos pulpos capitalistas.  En Guatemala me perfeccionaré y lograré lo que me falta para ser un revolucionario auténtico.

En la ciudad universitaria en Bogotá, participa en una reunión donde expone sus criterios sobre el sistema de explotación en Estados Unidos. Decide regresar a Buenos Aires para culminar sus estudios de Medicina y ese despide de su amigo Granados.

En la Argentina, acerca de las influencias de este viaje, escribe el relato titulado “Entendámonos”, donde expresa:

El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule “yo”, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra “Mayúscula América” me ha cambiado más de lo que creí.

De las experiencias vividas en ese viaje llega a la conclusión de que la lucha revolucionaria y libertaria en la América Latina tenía que ser enfocada a la liberación  de la dependencia  de su peor enemigo: el imperialismo norteamericano. Esto puede apreciarse en cierta forma en el excelente filme “Diario de una motocicleta” del director brasileño Walter Salles.

Según Alberto Granado, la principal referencia de Ernesto Guevara en 1950 era Stalin, debido a los libros que había leído y consideraba que en la Unión Soviética estaba la solución para sus propias preocupaciones e inquietudes sociales y políticas.

El 24 de diciembre de 1954 se traslada a Guatemala en compañía de Gualo García, un estudiante argentino a quien conoció en Guayaquil y que lo había convencido de viajar a Guatemala para atestiguar de primera mano la positiva experiencia política que se efectuaba en ese país,

En Guatemala se desarrollaba desde 1945 un proceso democrático y de independencia económica. Había sido derrocada la tiranía del general Jorge Ubico y sube al poder Juan José Arévalo. En 1952 lo sucede el Coronel, Jacobo Árbenz Guzmán quien continúa la obra de cambio estructural de Arévalo y la supera al pedir al Congreso de la República la aprobación de undecreto que puso en vigencia la Reforma Agraria el 20 de Junio de 1952, incautándose de tierras no cultivadas de la poderosa UnitedFruit.

En Guatemala, durante el gobierno electo democráticamente  de Jacobo Arbenz,  comienza una etapa importante en el inicio de su formación básica marxista cuando conoce a Hilda Gadea, peruana, economista, quien en su vida estudiantil adquirió un serio compromiso político y social, convirtiéndose en líder y agitadora de en las manifestaciones contra la dictadura del general Benavides. Por su destacada labor en los medios juveniles y estudiantiles, fue elegida, a los 27 años como miembro Comité Ejecutivo Nacional del APRA, el más importante partido latinoamericano de esa época.

Durante la feroz dictadura de Odria en Perú, alcanzada mediante un golpe de estado patrocinado por los Estados Unidos, se desata una represión brutal contra las organizaciones populares,se detienen sus principales dirigentes; muchos son torturados y asesinados. Hilda, que había pasado a la clandestinidad tiene que asilarse en la Embajada guatemalteca en Perú. Después de obtener el salvoconducto de las autoridades golpistas, viajó a Guatemala en la Navidad de 1948. Allí continúo su actividad política militante; fue miembro de la Alianza de la Juventud Democrática, organización de masas del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).

La relación de Hilda con Ernesto Guevara crece al calor de los decisivos acontecimientos que se van produciendo en Guatemala. La Reforma Agraria declarada por Arbenz convierte a Guatemala en blanco de maniobras agresivas por parte de los Estados Unidos bajo la acusación de que en el país se estaba promoviendo una intervención comunista.

Desde Guatemala le escribe a su madre, en abril de 1954:

De dos cosas estoy seguro: la primera es que si llego a la etapa auténticamente creadora, alrededor de los treinta y cinco años, mi ocupación excluyente, o principal por lo menos, será la física nuclear, o la genética… La segunda es que la América será el teatro de mis aventuras con carácter mucho más importante que lo hubiera creído; realmente creo haber llegado a comprenderla y me siento americano con un carácter distintivo de cualquier otro pueblo de la tierra. Naturalmente que visitaré el resto del mundo…

Poco después, en junio de 1954 vuelve a escribir a su madre:

Hace días, aviones procedentes de Honduras cruzaron las fronteras con Guatemala y pasaron sobre la ciudad, en plena luz del día, ametrallando gente y objetivos militares. Yo me inscribí en las brigadas de sanidad para colaborar en la parte médica y en brigadas juveniles que patrullan las calles de noche.

El Che, en aquellos momentos, mostraba grandes simpatías por las realizaciones de la Revolución Soviética que Hilda también compartía, aunque con ciertos reparos hacia su dogmatismo. Juntos estudian y discuten textos marxistas fundamentales: ¿Qué hacer? El imperialismo, última etapa del capitalismo, de Lenin; El Antidürhing,El Manifiesto Comunista, El origen de la propiedad, el Estado y la familia y otros trabajos de Marx y Engels; además Del socialismo utópico al socialismo científico, de Engels, y El Capital de Marx, con el que Hilda estaba más familiarizada por sus estudios de economía.

También se interesó por los estudios de economía y leyó algunos libros de Adam Smith, Ricardo, Keynes, Hansen y otros autores, sobre planificación económica, inversiones, ahorro, devaluación, inflación y otros temas.

Vuelve a escribir a su madree:

Mi posición no es de ninguna manera la de un diletante, hablador nada más. He tomado posición decidida junto al gobierno guatemalteco y dentro de él, en el grupo del PGT que es comunista. Relacionándome además con intelectuales de esa tendencia que editan aquí una revista y trabajando como médico en los sindicatos. Lo que me ha colocado en pugna con el Colegio médico que es absolutamente reaccionario. Me imagino todo lo que dirás y comentarás pero no te podés quejar de que no hablo claro”.

Comienzan a recibirse noticias que el dictador Somoza,desdeNicaragua,proveíadebasesyentrenamientoalosfuturos“libertadores”. En junio de 1954, finalmente una fuerza mercenaria de guatemaltecos, nicaragüenses, salvadoreños y otras naciones, reclutados, entrenados y armados por la CIA y apoyados por aviones norteamericanos  invade Guatemala y fuerza la renuncia de Árbenz e instala en el poder al general Camillo Armas.

Puede decirse que en Guatemala comienza la transformación del Che en un revolucionario militante. Había alcanzado un conocimiento más profundo del pensamiento marxista, mantuvo contactos con militantes de izquierda latinoamericanos, toma conciencia concreta de lo que son los problemas de nuestros países latinoamericanos, gobernados con la aprobación y la intervención del gobierno de los Estados Unidos, comprobando directamente la violencia de la que es capaz el capitalismo cuando sus intereses son amenazados, mostrándose activo en apoyo del gobierno progresista de Jacobo Arbenz. Por primera vez expresa su decisión de luchar abiertamente contra el imperialismo dondequiera que esté.

Años después, en agosto de1960, hablando ya como Comandante y uno de los principales dirigentes de la triunfante Revolución Cubana expresaría ante cientos de trabajadores y médicos

Después de haberme graduado -de médico- y por circunstancias especiales, quizá también por mi carácter, empecé a viajar por América y la conocí entera. Salvo Haití y Santo Domingo, todos losde- más países de América han sido en alguna manera visitados por mí. Y por las condiciones en que viajé, primero como estudiante y después como médico, empecé a entrar en estrecho contacto con la miseria, con el hambre, con las enfermedades, con la incapacidad de curar a un hijo por la faltade medios, con el embrutecimiento que provocan el hambre y el castigo continuo, hasta hacer que para un padre perder a un hijo sea un accidente sin importancia, como sucede muchas veces en las clases golpeadas de nuestra patria americana. Y empecé a ver que había cosas, que en aquel momento, me parecieron casi tan importantes como ser un investigador famoso o como hacer algún aporte substancial a la ciencia médica: y era ayudar a esagente.

Pero yo seguía siendo, como siempre como lo seguimos siendo todos, hijos del medio y quería ayudar a esa gente con mi esfuerzo personal. Estaba en aquellos momentos en Guatemala, la Guatemala de Árbenz- y empezaba a hacer unas notas para normar la conducta del médico revolucionario. Sin embargo, vino la agresión, la agresión que desatara la UnitedFruit Co., el Departamento de Estado, Foster Dulles -en realidad es lo mismo- y el títere que había puesto, se llamaba Castillo Armas -¡se llamaba! La agresión tuvo éxito, dado que aquel pueblo no había alcanzado la madurez que tiene hoy, el pueblo cubano y un buen día, tomé el camino del exilio, o por lo menos tomé el camino de la fuga de Guatemala.

La flagrante intervención de los Estados Unidos contra Guatemala, que promovieron y apoyaron directamente  el derrocamiento militar,  obligó a Hilda y al Che a huir hacia México donde se casaron y tuvieron su hija Hildita.

Durante su residencia en México se produce el golpe contra el General Perón. Guevara ante este acontecimiento toma partido en defensa del gobierno popular y declara su repudio, señalando claramente el carácter antipopular del mismo, caracterizándolo como un golpe de la oligarquía y del imperialismo. Con sus allegados lamenta no estar en Buenos Aires para defender al gobierno junto al pueblo.

En éste país, vuelve a encontrarse a Ñico López, asaltante al Cuartel Moncada, a quien ya conocía desde Guatemala y con quien había establecido amistad y conocido de los proyectos libertarios que encabezaba Fidel Castro.  Conoció a Fidel y a sus compañeros comprometidos a ir a Cuba a combatir a la dictadura de Batista, compartió plenamente sus ideas y se unió al grupo revolucionario, vino con ellos en el yate Granma, fue combatiente ejemplar en la Sierra Maestra, ganó el grado de comandante y dirigió la batalla final de Santa Clara que puso punto final a la dictadura de Fulgencio Batista y marcó el inicio de la Revolución Cubana el 1º de enero de 1959. Dentro de ella, el Che ocupó cargos de alta responsabilidad en el gobierno revolucionario como Presidente del Banco Nacional y Ministro de Industrias. En 1965 partió a cumplir sus deberes internacionalistas y libertarios en otras partes del mundo.

El movimiento trotskista en Cuba. Antecedentes.

El pequeño movimiento trotskista existente en Cuba desde 1920, estuvo vinculado principalmente a las actividades sindicales, adoptando el nombre de Oposición de Izquierda. En 1932 se establece como una fracción opuesta a la política y métodos de Stalin dentro del Partido Comunista. Se llamó Oposición Comunista de Cuba (OCC).

La Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC) primera organización sindical cubana, fue fundada poco después de la Primera Guerra Mundial; estaba bajo la dirección de una combinación de trotskistas y de algunos socialistas y miembros del Partido Aprista peruano. Su principal dirigente era Sandalio Junco, figura muy apreciada por su destacada labor como líder sindical Él había sido uno de los delegados CNOC al congreso fundador de la Confederación Sindical Latinoamericana en Montevideo en 1925. Había pasado posteriormente por Europa, incluyendo la Unión Soviética, y había sido ganado para el trotskismo por el líder trotskista español Andreu  Nin. Al volver a Cuba, fue expulsado del Partido Comunista en 1932, junto con otros dirigentes de la CNOC. Junco mantuvo estrechas relaciones con Julio Antonio Mella,una de las figuras más importantes del movimiento revolucionario cubano durante la república neocolonial.

La CNOC  tuvo un activo desempeño dentro del movimiento sindical y del movimiento estudiantil, lo que le permitió ganar fuerza y prestigio. En 1932, sus miembros fueron expulsados del Partido Comunista, Tuvieron un importante papel en la lucha contra la dictadura de Machado, cuando está finalmente fue derrotada en 1933, formaron el Partido Bolchevique Leninista (PBL).

Julio Antonio Mella funda en 1925 el Partido Comunista Cubano junto a Carlos Baliño, uno de los precursores más lúcidos del pensamiento marxista cubano, colaborador con Martí en la fundación del Partido Revolucionario Cubano;  José Miguel Pérez, comunista canario y maestro, quien fuera su primer Secretario General y Alfonso Bernal del Riesgo,  abogado, escritor, investigador, profesor y psicólogo cubano, ​ reconocido como el padre de la Psicología en Cuba.

Mella, en 1927, asistió a los encuentros de comunistas latinoamericanos celebrados en Moscú, en ellos conoció a Andreu Nin. Éste fue un revolucionario comunista español, quien durante un tiempo permaneció en la Unión Soviética como funcionario de la Internacional Sindical Roja (Profintern), y  colaboró con Trotsky para oponerse al ascenso de Stalin dentro del Partido Comunista de la Unión Soviética por lo que fue expulsado del país. Regresó a España y formó un partido propio con los trotskistas españoles escindidos del PCE: la Izquierda Comunista de España (1930).

En este encuentro, entre Mella y Nin examinaron el programa de Oposición de Izquierda. Las relaciones establecidas entre los dos no tuvieron  realmente un matiz explícitamente trotskistas, independientemente del hecho que Mella hubiera hecho contactos con esas ideas Esta conexión llevó a que se considerara a Mella como vocero de éste en el Cuarto Congreso del Profintern, celebrado en Moscú en marzo-abril de 1928. Esta falsa acusación derivó entre otras, que no cabe analizar en este trabajo, a que las relaciones del Mella con el Partido Comunista Cubano fueran muy conturbadas.

Mella murió asesinado en México por sicarios cubanos enviados por el dictador Machado con ese propósito.

Días después de la caída de Machado, el sargento Fulgencio Batista encabezó un golpe militar, que tomó el poder; se nombró coronel del ejército y se convirtió en el “hombre fuerte”, un verdadero dictador que nombró y destituyó a varios presidentes de corta estadía en sus cargos.La CNOC fue ilegalizada y muchos de sus directivos sindicales fueron asesinados y encarcelados. Instaló un gobierno provisional al frente del cual designó a Ramón Grau San Martí, en el que Antonio Guiteras, destacado revolucionario antiimperialista, desempeño un importantísimo papel, dictando leyes que atentaban contra los intereses de grandes empresas norteamericanas en Cuba. Durante el breve período que duró el gobierno de Grau y Guiteras hasta 1934, el partido trotskista le brindó apoyo.

Para mediados de 1934, el PBL tenía entre 600 y 800 miembros, pero sufrió un rápido proceso de dislocación en los años 1934-35, debido tanto a las políticas represivas implementadas por los sucesivos gobiernos como a su propia heterogeneidad política y a la incapacidad de su liderazgo para promover una línea clara que separara efectivamente a aquellas corrientes que estaban más cerca de bolchevismo de las que favorecían una estrategia sindicalista o antiimperialista democrática más laxa.

Años después, en 1940, el trotskismo reaparece en el escenario político cubano, fundando el Partido Obrero Cubano (POR). Éste mantuvo algunas relaciones con el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), del presidente electo Ramón Grau San Martín y principalmente dentro de este partido, con el con el Movimiento Socialista Revolucionario (MSR) de Rolando Masferrer, el cual, años después, se convirtió en un criminal grupo represivo a favor de la tiranía de Batista. Esta fue una etapa del trotskismo  de poco análisis o preparación, cayendo rápidamente en la improvisación caótica y en el eventual desaliento. El partido quedó muy debilitado por el asesinato de uno de sus líderes dentro del movimiento sindical y se desintegró.

En 1957, durante la feroz dictadura de Batista, el POR vuelve a aparecer en la escena política participando en la organización de la huelga general declarada por el Movimiento 26 de Julio en Santiago de Cuba.

El PBL tuvo una participación discreta en el apoyo al Movimiento 26 de Julio encabezado por Fidel. Uno de sus dirigentes, Pablo Díaz, fue uno de los expedicionarios en el yate Granma. Aunque este partido fue muy crítico en las propuestas iniciales de acciones armadas rurales y urbanas,  tuvo muy pocos miembros luchando en la guerrilla en la Sierra Maestra.

Los diversos trotskismos surgidos internacionalmente configuraron todo un panorama de escisiones y fragmentaciones a nivel internacional que en nada contribuyó a esclarecer su papel en el continente y en la isla. El dogmatismo, de los trotskistas internacionales les hizo perder la visión del contexto político cubano. El “castrismo” – como lo llamaron – fue clasificado como una corriente “pequeñoburguesa no estalinista” por algunas de las tendencias trotskistas y, precisamente, el segundo apellido, el “no estalinista”, creó diversas confusiones entre ellos a la hora de abordar y elaborar las tácticas hacia el interior de la política cubana. Finalmente, después de pugnas y batallas de todo tipo, de acusarse recíprocamente de sectarios, revisionistas y otros denuestos, lograron reunificarse en 1963, dando lugar a un Secretariado Unificado.

Después del triunfo de la Revolución, el partido trotskista existente, se reorganizó creando el Partido Obrero Revolucionario Trotskista (POR-T) con una escasa membresía,  con posiciones críticas que no encajaron en los planes de homogenizar las filas de la Revolución Cubana. Estaba inscrito dentro de la IV Internacional Socialista fundada en 1962 por el argentino J. Posadas, quien más influyó en los trotskistas cubanos,la que se caracterizó por sus ideas bien al margen de los postulados de los grupos de izquierda política más relevantes, como por ejemplo el entusiasmo por la guerra nuclear como un camino para destruir al capitalismo​ o sus intenciones de introducir elementos de ufología en el pensamiento marxista, ​ en el entendido de que los alienígenas deben de vivir en sociedades comunistas muy avanzadas. Llegó a tener más de 15 partidos miembros repartidos por el planeta. Los textos de Posadas publicados posteriormente no muestran a un dirigente a la altura de las circunstancias de la década de los sesenta en Cuba y en América Latina, más bien a un hombre encerrado en una cárcel de conceptos y dogmas distantes de la realidad, muy próximos al delirio.

Varios militantes trotskistas viajaron a Cuba al inicio de la Revolución; entre ellos Alberto Sendic, uruguayo que era parte del Buró Latinoamericano (BLA) para reorganizar el movimiento trotskista local; Henry Gitano, trotskista belga que pertenecía al partido estadounidense, para observar los cambios experimentados en Cuba, así como José Lungarzo yAdolfo Gilly. Posadas solo estuvo en la isla por espacio de tres semanas, coincidiendo con el Primer Congreso Latinoamericano de Juventudes, en el verano de 1960.

Hubo expresiones ofensivas contra la Revolución Cubana y sus líderes, como las que se manejaron por el trotskismo inglés, en boca de su máximo dirigente, Gerry Healy, quien calificó a Fidel Castro como bonapartista. Lilliam Kiezel, en un artículo en el  periódico semanal, The Militant, el 12 de enero de 1959, subrayó el carácter clasista de Fidel Castro resaltando que él no desearía producir cambios profundos en la sociedad cubana. Para la sección francesa  trotskista, Cuba continuaría siendo un estado capitalista aunque con una burguesía prácticamente desmembrada; que el régimen de Fidel Castro  tendría una vida muy breve  y luego regresaría a una normalidad burguesa; el Estado cubano sería el fantasma de un Estado burgués controlado por un grupo de hombres alrededor de Castro. Por ese motivo, no reconocía el carácter revolucionario del derribo de Batista y de la expropiación de los intereses imperialistas realizada en la Isla. El propio Posada manifestó su desagrado al trabajo de Fidel.

Por otra parte, los trotskistas chilenos, agrupados en el POR, en muestras de adhesión a las tesis guerrilleras de la revolución, lo disolvieron como organización para pasar a formar parte del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). El POR de Bolivia defendió el desarrollo de guerrillas urbanas y rurales como estrategia continental válida.

El Partido Trotskista y la Revolución Cubana.

En la lucha contra Batista habían participado varias organizaciones: el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario13 de Marzo, el Partido Socialista Popular (PSP), el POR-T  y el Segundo Frente del Escambray; este último con una posición  política muy controvertida  y oportunista;casi no combatieron y no apoyaron al Che en los combates en Santa Clara. No fue considerado un grupo confiable.

Al triunfo de la Revolución se hizo evidente la necesidad de unir criterios y esfuerzos no necesariamente coincidentes entre los distintos grupos para consolidar el avance de la misma. Este proceso no fue fácil; requirió de inteligencia política y verdadero espíritu solidario revolucionario. Un primer acuerdo de estos desde el mismo inicio del proceso fue el reconocimiento de Fidel Castro como líder de la Revolución, lo que era respaldado por la inmensa mayoría del pueblo.

Esta complejalabor unitaria fue concretándose gradualmente, armonizando criterios, combatiendo tendencias sectarias y trazando rumbos. Un primer paso  fueron las Organizaciones Revolucionarias Integradas, posteriormente el Partido Unido de la Revolución Cubana y finalmente el Partido Comunista de Cuba.

El POR-T contaba entonces con cuarenta miembros. La reducida organización abrió sucursales en las tres ciudades donde el PBL tuvo siempre tuvo una presencia en la década de los cuarenta: Guantánamo, La Habana y Santiago de Cuba.

El POR-T, aunque en un inicio mantuvo una posición favorable a la Revolución, no se integró a este esfuerzo, manteniéndose separado e independiente de las estructuras políticas que fueron engranándose y sosteniendo abiertas y continuadas  críticas  contra muchas de las medidas tomadas por la dirección del gobierno. Por ejemplo, en mayo de 1960, un artículo en “Voz Proletaria” marcaba la oposición de los trotskistas a la creación de un partido único que unificara al M2607, al Directorio Revolucionario y al PSP. Cuando se crearon las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) en Julio de 1961, los trotskistas no pidieron unirse a ellas debido a que ellas no constituían un partido político en el que pudieran diseminar sus ideas o iniciar una discusión de su programa, sino un aparato de gobierno que operaba a la manera estalinista. En mayo de 1960, un artículo en Voz Proletaria establecía la oposición de los trotskistas a la creación de este partido.La tendencia posadista fue radical y sin dudas ejerció esa influencia hipercrítica en las posturas del POR-T. Por otra parte, Posadas no manifestó ningún  entusiasmo con la dirección de Fidel Castro.

La figura de Fidel y las medidas tomadas en los primeros años del triunfo revolucionario  confundieron no sólo a los trotskistas, sino a muchos observadores y analistas que fueron incapaces de evaluar objetivamente su posición política.

Michel Pablo, líder trotskista de origen griego dirigente de la IV Internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1965, calificó a Fidel como un trotskista natural. Esto da la medida de los errores de apreciación cometidos por los diferentes grupos trotskistas en la década de los sesenta. El trotskismo internacional también soslayó la importancia e influencia que el Che Guevara tuvo en los sesenta para la promoción y ayuda efectiva de los movimientos  guerrilleros  en la América Latina.

Sin embargo, durante los primeros años del  triunfo de la Revolución, los trotskistas cubanos  que trabajaban en las instituciones y organismos oficiales, como en el Ministerio de Industrias, participaron en la Campaña de Alfabetización, los trabajos voluntarios, se inscribieron en los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), en la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y en las Milicias Nacionales Revolucionarias.

Por otra parte, desde sus inicios, la Revolución sufría los ataques imperialistas del gobierno norteamericano: el bloqueo comercial, político y financiero, los ataques militares directos como el de Playa Girón,  el estímulo a la fuga de cerebros, el apoyo material a movimientos subversivos internos, al sabotaje y al diversionismo ideológico. Todo esto traía serias dificultades y sufrimientos a la población. También, era necesario transformar al país. Realizar la Reforma Agraria, la Campaña de Alfabetización y la atención al desarrollo de la educación y la salud, así como el impulso a la industrialización, entre otras importantes tareas.

La unidad era factor esencial e indispensable para el enfrentamiento a las agresiones externas y para garantizar el avance económico, político y social dela nación. La posición del POR-T  fue renuente a asociarse a la dirección política del país y mantuvo  campañas  contra en el que iliutabamedidas tomadas por el Gobierno Revolucionario.

Los trotskistas reclamaban, entre otras cosas, la independencia y democratización de los sindicatos del Estado.  Asimismo, exigían la elección de los oficiales de la milicia por los milicianos, el establecimiento de consejos obreros que controlaran la administración del nuevo estado cubano a través de sus delegados, y el derecho de todos los partidos de la clase obrera y de las tendencias que defendieran a la revolución a tener una existencia legal y a la libertad de expresión. Estas demandas, sin la posibilidad de tener un marco adecuado de discusión, no podían aceptarse por la dirección de la Revolución. Sin embargo, la crítica más fuerte se centró en la oposición a la existencia de un partido único, al que consideraban una extensión del Estado a la manera estalinista. En 1960,  Voz Proletaria hizo pública esta oposición al considerar que se trataba de “una imposición desde arriba”, típica del “monolitismo absolutista proveniente de una línea oficial.

Cuando la invasión de Playa Girón en abril de 1961, un grupo de militantes trotskistas había estado incitando al pueblo de Guantánamo a invadir la Base Naval norteamericana, lo que hubiera  complicado aún más la situación delicada y compleja del país. A partir de ese momento, los trotskistas comenzaron a ser vigilados permanentemente, sus publicaciones fueron censuradas y a veces confiscadas. Dirigentes y miembros fueron detenidos

La represión entre 1962 y 1965 fue incrementándose con la deportación de algunos de los trotskistas extranjeros También al inicio de 1963 los órganos de control confiscaron los equipos donde se editaba el boletín Voz Proletaria y detuvieron a su editor, Idalberto Ferrera Ramírez por espacio de un día. Ya en ese año los trotskistas, por vez primera, cambiaron el destinatario de sus acusaciones y en vez de centrarlas en los órganos de control, que según ellos estaba nutrido de militantes del viejo partido, las derivaron hacia el gobierno revolucionario.

El Che y el movimiento trotskista.

Ante el intento de invadir la Base Naval norteamericana,el Che declaró que los trotskistas habían actuado objetivamente como provocadores.

No tengo ninguna opinión sobre los trotskistas en general. Pero aquí en Cuba – te voy a dar un ejemplo. Tienen uno de sus principales centros en la ciudad de Guantánamo, cerca de la base estadounidense. Y agitaron allí para que el pueblo cubano marchara sobre la base – algo que no se puede permitir. Algo más. Hace algún tiempo, cuando apenas habíamos creado comités técnicos de trabajadores, los trotskistas los caracterizaban como una migaja dada a los trabajadores, porque los trabajadores pedían la dirección de las fábricas

El Che nuevamente los criticó fuertemente en la televisión nacional por un artículo aparecido en una de sus publicaciones.

Hace unos días estábamos leyendo un pequeño periodiquito que hay aquí, no vale mucho la pena referirse a él, pero es un periódico trotskista, no sé bien cómo se llama… Voz Proletaria hacía una crítica de los consejos técnicos asesores, desde el punto de vista trotskista. Entonces decía que los consejos técnicos asesores habían sido creados por esta pequeña burguesía timorata que hay en el gobierno como un intento de darle algo a las masas que están reclamando la dirección de las fábricas, sin entregar nada en realidad. Y eso desde el punto de vista teórico es un absurdo, pero desde el punto de vista práctico es una infamia o una equivocación garrafal. Precisamente el pecado que tienen los comités técnicos asesores es que no fueron creados por la presión de las masas, fue una creación burocrática de arriba hacia abajo para darles a las masas un vehículo que no había pedido, y es donde está el pecado de las masas. Nosotros, “pequeña burguesía timorata”, fuimos a buscar el conducto para poder escuchar la voz de las masas y creamos, bien o mal, con las imperfecciones que muy probablemente tengan porque esa idea nuestra, creación nuestra, de gente que les falta experiencia en estos problemas, los consejos técnicos asesores. De lo que sí no hay de ninguna manera es que haya habido presión de las masas y es en lo que quiero insistir. Porque sí tiene que haber presión de las masas en una serie de cosas, porque las masas tienen que tener interés en saber lo que es un plan económico, lo que es la industrialización, lo que le toca hacer a cada fábrica, lo que es su deber, cómo ese deber lo puede aumentar o cómo lo puede disminuir, lo que son los intereses de la clase obrera dentro de cada fábrica. Todos ésos son problemas que tienen que agitar a las masas.

En una Conferencia de Prensa celebrada en Montevideo el 9 de agosto de 1961, expresó en relación con una pregunta formulada por Maurice Zeitlin, sociólogo norteamericano, sobre el por qué se le habían quitado los medios de expresión a los trotskistas y confiscado su imprenta:

¿A los trotskistas? Mire, hubo una pequeña imprenta que publicaba un semanario que tuvo algunos problemas con nosotros. Tomamos algunas medidas administrativas, porque no tenían ni papel, ni permiso para usar papel, ni imprenta, ni nada; y, simplemente, resolvimos que no era prudente que siguiera el trotskismo llamando a la subversión. Porque, entre otras cosas, señor -ya que pregunta eso – resulta que hay un antecedente muy interesante. Nosotros con los trotskistas hemos tenido algunas relaciones; uno de los miembros del “26 de Julio” que tenía mucha afinidad con el trotskismo, David Salvador, fue el que llevó a la muerte a nuestros hombres el 9 de abril [de 1958], negándose a una acción unida con los partidos de masa en la huelga y tratando de hacer una huelga de tipo putschista, que fue sencillamente destruida por Batista. ¿Sabe quién le puede hablar muy bien de esa huelga? Un señor que usted a lo mejor conoce, que se llama Jules Dubois, que estaba presente y era uno de los que conocía de la huelga, y por supuesto, también conocía Batista de la huelga que se iba a realizar, porque fue una huelga clandestina que apenas se realizó, fueron asesinados grandes compañeros nuestros. Después de eso, el trotskismo nace en Guantánamo. Es una rara coincidencia, pero nace en Guantánamo y tiene su fuerza ahí. Guantánamo es una ciudad que dista unos pocos minutos de la Base Naval Guantánamo, y nosotros sospechamos que podía haber cierta relación entre esa “proximidad geográfica”. Por eso, nosotros tomamos algunas medidas para que gente que no representaba nada y que no sabíamos de dónde sacaba su dinero, siguiera desde las posiciones de extrema izquierda molestando el desarrollo de nuestra Revolución.

Sin embargo, el Che afirmó públicamente, en esa entrevista, que había sido un error romper las planchas de impresión del libro La Revolución Permanente de Trotsky en la imprenta de Voz Proletaria:

Fue un error. Se ha producido un error cometido por un funcionario de segundo rango. Rompieron las placas. No deberían haberlo hecho. Sin embargo, consideramos que el partido trotskista está actuando en contra de la revolución. Por ejemplo, estaban tomando la línea de que el gobierno revolucionario es pequeñoburgués, y llamaban al proletariado a ejercer presión sobre el gobierno, e incluso a llevar a cabo otra revolución en la que el proletariado llegaría al poder. Esto perjudica la necesaria disciplina de estos momentos.

En una reunión con el personal del Ministerio de Industrias expresó:

El trotskismo surge por dos lados, uno (que es el que menos gracia me hace) por el lado delos trotskistas que dicen que hay una serie de cosas que Trotsky dijo. Lo único que creo es una cosa que nosotros tenemos la suficiente capacidad como para destruir todas las opiniones contrarias sobre el argumento o si no dejar que las opiniones se expresen. Opinión que haya que destruirla a palos es opinión que nos lleva ventaja a nosotros… No es posible destruir las opiniones a palos y precisamente por ello es lo que mata todo el desarrollo libre de la inteligencia. Ahora sí está claro que del pensamiento de Trotsky se pueden sacar una serie de cosas. Yo creo que las cosas fundamentales en que Trotsky se basaba estaban erróneas, que su actuación posterior fue una actuación errónea incluso oscura  en su última época. Y que los trotskistas no han aportado nada al movimiento revolucionario en ningún lado y donde hicieron más, que fue en Perú. Y aquel compañero, Hugo Blanco, personalmente un hombre sacrificado, como parte de una serie de ideas erróneas, pues va al fracaso.

Los trotskistas cubanos pedían la independencia de los sindicatos del Estado y el establecimiento de la más amplia democracia en el movimiento sindical. Argumentando que estas medidas eran esenciales para asegurar el libre apoyo de la clase obrera a la profundización de la revolución, exigían la elección de los dirigentes sindicales sin la imposición de listas únicas y sin la intervención de ninguna institución estatal en apoyo de cualquier tendencia revolucionaria. Además, volvían a reiterar fuertemente la existencia de un partido único de corte estalinista. Voz Proletaria hizo pública esta oposición al considerar que se trataba de “una imposición desde arriba”, típica del “monolitismo absolutista proveniente de una línea oficial.

En este sentido el Che reconoció:

Aquí la democracia sindical es un mito, que se dirá o no se dirá, pero es un perfecto mito. Se reúne el partido y entonces propone a la masa a «fulanito de tal», candidatura única y de ahí en adelante salió aquel elegido, una con mucha asistencia, otra con menos asistencia, pero en realidad no ha habido ningún proceso de selección por parte de la masa. […] Es algo que a nosotros nos tiene que llamar la atención desde el otro punto de vista institucional, que es el hecho de que la gente tiene necesidad de expresarse, tiene necesidad de un vehículo para expresarse. Eso, nosotros tenemos que reflexionar sobre este asunto

El Che respetaba a las personas que luchaban honestamente por sus principios, aunque éstos estuviesen completamente errados. Además, por otra parte, trataba de ganar para la Revolución a personas con una buena calificación técnica o administrativa, los que, aunque no tuviesen antecedentes revolucionarios o no compartiesen plenamente las ideas de la Revolución, mostrasen ser honestos y dispuestos a trabajar. Para poner ejemplos, el caso del autor: ingeniero químico, formado en los Estados Unidos, con experiencia profesional en una empresa transnacional en Cuba, que había pensado abandonar el país pero desistió de esta idea integrándose al proceso revolucionario. A pesar de estos antecedentes, me asigno sucesivas responsabilidades técnicas y de dirección hasta llegar a ser nombrado viceministro en el Ministerio de Industrias. Eso sucedió con otras personas que trabajaron en el propio ministerio. Con algunos resultó; en otros, no; pero todos pudieron ejercer sus funciones sin presiones políticas de ningún tipo.

A pesar de sus críticas al trotskismo cubano y siguiendo este criterio, en 1963, nombró al Ingeniero Roberto Acosta Hechevarría al frente de la Dirección de Normas, Metrología y Control de la Calidad (DNMCC) en el Ministerio de Industrias. Acosta, en 1933 se había adherido al Partido Bolchevique Leninista de filiación trotskista, en la lucha contra la dictadura de Machado; durante la lucha contra la dictadura de Batista, apoyó activamente la red de acción y sabotaje del Movimiento 26 de julio; participó en la organización de la industria eléctrica al triunfo de la Revolución. Él era el Presidente del POR-T. Sin abandonar sus convicciones trotskistas, desempeño eficazmente su trabajo de dirección.

Cuando yo asumí el Viceministerio de Desarrollo Técnico, al que estaba subordinada la DNMCC, el Che no me informó de la filiación política de Acosta, posiblemente para evitar cualquier predisposición de mi parte. Durante todo el tiempo que trabajamos juntos, nunca lo supe. Yo consideré su trabajo serio y eficaz.

Un día, el Che me llamó para decirme que en esa Dirección de  había un pequeño grupo trotskista que estaba haciendo labor de zapa contra la Revolución – sin mencionar a Acosta. Yo debería convocarlos e informarles que si continuaban realizando esas actividades, se tomarían serias medidas contra ellos. Así hice, con Acosta sentado a mi lado. Nadie dijo nada.  Evidentemente pararon de actuar.

En los inicios de 1965 un grupo de trotskistas fueron detenidos, entre ellos Acosta. En abril, antes de salida del Che para el Congo. El Che los visitó en la prisión y les prometió que serían liberados con el compromiso de que, sin abandonar sus convicciones, pondrían fin a sus actividades políticas independientes y a sus publicaciones. Fueron liberados poco tiempo después. Tengo noticias de que él les dijo que debían continuar su lucha para alcanzar sus objetivos, y de que en algún momento las publicaciones trotskistas serían legales. Guevara le dijo a Acosta: Las ideas no se matan a palos.

Esta opinión del Che ya venía manifestándose desde los momentos del Gran Debate político, económico e ideológico en los años 1963; o sea,  el hecho mismo de la discusión en la que la expresión pública de desacuerdos era normal en el proceso de construcción del socialismo. En otras palabras, la legitimación de un cierto pluralismo democrático en la revolución. La discusión abierta de ideas y proyectos para alcanzar las mejores soluciones era parte esencial de sus métodos de trabajo en el Ministerio de Industrias.

Este cambio de posición del Che se debió a diferentes factores. En primer lugar,  quedó muy desilusionado con la actitud de los soviéticos con la Crisis de los Cohetes en 1962, cuando Khruschov retiró los cohetes nucleares de Cuba sin consultar ni avisar al gobierno cubano. En una reunión con los viceministros él se refirió duramente a esto calificándolo de traición.

Ya desde antes se había sentido frustrado con las fábricas, equipamiento y tecnologías compradas, inclusive por él mismo, en sus visitas iniciales a la URSS y al resto del campo socialista, considerándolas muy atrasadas y de pésima calidad, muchas de ellas resultaron un fracaso.

En 1963 comenzó el llamado el Gran Debate, en el que el Che defendió sus criterios, sobre el uso del Sistema Presupuestario de Financiamiento para la dirección de la economía que contradecía profundamente los criterios del Sistema de Autogestión Financiera preconizado dogmáticamente por la Unión Soviética. En este debate participaron importantes figuras tanto cubanas como extranjeras.

En su crítica al Manual de Economía Política de la URSS, considerado como la biblia oficial del socialismo y centrado en una cosmología metafísica del materialismo dialéctico, mostraba su total desacuerdo con la doctrina del tránsito pacífico al socialismo, otorgaba centralidad al parlamentarismo burgués y depositaba la prioridad en los estímulos materiales sobre los estímulos morales. Se refería al contenido de este Manual como:

… ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar ya que el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método, es lo más antimarxista, pero además suelen ser muy malos.

Agregando posteriormente que:

Es un manual  incompleto, lleno de dogmatismo y de referencias de contenido partidario y hacia el XX Congreso (del PCUS). No sirve sino para sacar algunas citas y tener una idea de lo que los clásicos pensaban al respecto.

Desde 1963 puede advertirse en sus escritos la búsqueda de un modelo alternativo, la tentativa de formular otra vía al socialismo, distinta de los paradigmas oficiales del llamado «socialismo real”

En sus visitas a la URSS, se reunió con varios dirigentes e intelectuales soviéticos y discutió con ellos sus ideas económicas, políticas, sociales e ideológicas. De ahí, frente al dogmatismo prevaleciente, le vino el calificativo de trotskista; según su propia expresión le colgaron ese San Benito. En una entrevista el Che expresó:

… los comunistas me llaman de trotskista y los  trotskistas me llaman de aventurero.

En el Seminario de Solidaridad Afro-Asiática celebrado en Argel en febrero de 1965, el Che criticó fuertemente a la URSS y a sus cómplices occidentales en la explotación del mundo subdesarrollado y afirmó que los países socialistas tenían el deber moral de liquidar su complicidad tácita con los países explotadores occidentales y urgió a que usaran su poder para transformar las relaciones internacionales.

El pensamiento y la acción del Che no tuvo aceptación por el trotskismo internacional, al menos por algunas de sus tendencias más importantes en el continente, y se soslayó la importancia e influencia que el Che Guevara tuvo en los sesenta para la potenciación de los movimientos guerrilleros e insurreccionales del hemisferio. Casi todos los enfoques de estos grupos y tendencias se extraviaron en las aguas de la teoría y el pobre sentido común. Además – y esto es importante – contradecían algunas de las más importantes ideas de Trotsky, como veremos más adelante

El Che tuvo escaso contacto con las obras de Trotsky. En 1960, durante su estancia como Presidente del Banco Nacional, el Che leyó La revolución permanente de Trotsky. En su  biblioteca personal se encontraban el libro de Trotsky Literature et Révolution y el libro de Mandel Traitéd´economiemarxiste en dos tomos. No aparece obra alguna de Trotsky  en sus lecturas en el Congo. En Bolivia sí aparecen los tomos del libro de Trotsky: Historia de la revolución rusa, de los cuales extracta y reproduce fragmentos haciendo la siguiente valoración general de esta obra:

Es un libro apasionante pero del cual no se puede hacer una crítica pues está por medio la calidad de actor que tiene el historiador. De todas maneras arroja luz sobre toda una serie de hechos de la gran revolución que estaban enmascarados por el mito. Al mismo tiempo hace afirmaciones aisladas cuya validez es total al día de hoy. En resumen, si hacemos abstracción de la personalidad del autor y nos remitimos al libro, éste debe considerarse una fuente de primer orden para el estudio de la revolución rusa.

Además, en sus cuadernos de Bolivia, aparece Trotsky referenciado dentro del libro de Wright Mills Los marxistas.

En los libros y documentos que el Che tenía, tanto en su biblioteca particular en Cuba como los que tuvo en el Congo y en Bolivia, se advierte su interés por ampliar sus conocimientos y captar la lógica y los argumentos variados y hasta contradictorios dentro del marxismo; estos eran muy amplios y extensoa, con vertientes diferentes y muy variadas. Las anotaciones que el realizaba en sus cuadernos así lo revelan.

También conversó con algunos con interlocutores marxistas que simpatizaban con ideas, muy en particular con Ernest Mandel, economista belga y una de las figuras más importantes del movimiento trotskista internacional quien incorporó a su pensamiento concepciones distantes del trotskismo ortodoxo, como la revolución campesina por vía militar, la teoría maoísta del cerco a las ciudades y la aprobación del foquismo. Mandel escribió en 1964 un artículo muy positivo para entender el carácter de la Revolución Cubana en ese momento, intitulado  Defendthe Cuban Revolution. Después de un viaje por dos meses a la Isla,afirmaba que Cuba, un país subdesarrollado, se encontraba en el camino al socialismo mediante una revolución social real.

El trotskismo argentino, en sus diversas facciones, también fue conmocionado por la revolución de la isla caribeña, creando diversas tensiones y redefiniciones hacia su interior. Trotskistas argentinos ofrecieron ayuda a la lucha guerrillera en Bolivia. Sin embargo, otros dirigentes del trotskismo internacional, como el francés Pierre Lambert se manifestaron distantes de la Revolución Cubana, criticándola abiertamente de que  la misma no había establecido ninguna “ruptura” con los cánones clásicos de la lucha por el socialismo.

Guevara sostuvo encuentros con varios trotskistas argentinos que acudieron a Cuba a inicios de la revolución, como Milcíades Peña,historiador, político e pensador; Ángel Bengochea,quienrecibió entrenamiento militar en la isla; se entrevistó varias veces con Silvio Frondizi, abogado e intelectual, hermano del presidente argentino Aturo Frondizi.

En el análisis sobre las consideraciones y actitudes del Che en relación a Trotsky y el trotskismo considero que dos aspectos jugaron un papel determinante En primer lugar, aunque el Che casi no conoció las obras de Trotsky antes de salir para la lucha guerrillera, las conversaciones con dirigentes trotskistas, como Mandel y otros pueden haber tenido influencia en la modulación de sus criterios sobre el revolucionario ruso y sus ideas. Por otra parte, la actitud negativa de los dispares movimientos trotskistas en Cuba y otros países provocaron sin duda su rechazo como explicado anteriormente. El nunca estaría de acuerdo en las apologías realizadas por éstos del electoralismo a ultranza, de su rechazo de cualquier tipo de insurgencia, de sus defensas de un sindicalismo que el Che consideraba una “rémora”, como expresó en varias reuniones con dirigentes del Ministerio y un culto dogmático, similar a los dogmas soviéticos, de un pretendido modelo de revolución social extraído mecanicamente de la insurrección urbana. A pesar de esto, el Che con su mente abierta e inquisitiva, decide estudiar  a Trotsky, sin intermediarios ni intérpretes en medio de las lucha guerrilleras.

Encuentros y desencuentros del pensamiento del Che con el de Trotsky

Los criterios políticos e ideológicos del Che muestran puntos de contacto con varios puntos centrales del pensamiento de Trotsky; entre ellos:

  • El concepto de la “revolución permanente” contrario al criterio de la revolución en un solo país.
  • La concepción de la revolución concebida como un  proceso ininterrumpido y permanente, opuesto a la concepción de la revolución por etapas.
  • El carácter socialista que asume la revolución en los países atrasados, subdesarrollados, coloniales, semicoloniales y dependientes;
  • El internacionalismo proletario como criterio central para fundamentar la revolución mundial
  • La sospecha, la oposición y el cuestionamiento de todo tránsito pacífico y parlamentario en la construcción del socialismo.

Por otra parte, el Che mantiene reservas y diferencias frente a algunas tesis trotskistas clásicas, entre ellas:

  • La supuesta centralidad de la revolución proletaria europea, entendida como eje articulador, sostén principal y núcleo privilegiado de la revolución mundial.
  • El Che defiende una perspectiva dela revolución mundial donde el terreno principal de lucha anticapitalista y la confrontación fundamental con  el imperialismo se traslada al Tercer Mundo.
  • El papel limitado de la autodefensa sindical y la milicia obrera de autodefensa como eje del armamento del proletariado.
  • La estrategia política concentrada en la insurrección rápida y a corto plazo, basada en las experiencias de la revolución rusa de octubre de 1917.
  • El  enfoque europeizante de las concepciones de Trotsky .

Pienso también que en sus concepciones el Che la asigna un rol central al desarrollo ideológico del hombre socialista en la lucha para construir el socialismo y alcanzar la sociedad comunista, lo cual no se hace tan evidente en el pensamiento de Trotsky,

El pensamiento político del Che se dirige fundamentalmente al Tercer Mundo sometido al dominio económico, político y militar del imperialismo norteamericano y  propone una estrategia de largo plazo, basada en la guerra popular prolongada que combina todas las formas de lucha.

En relación a la revolución permanente y al internacionalismo esta idea ya se había ido formando En la conciencia del Che en relación al internacionalismo fue formándose en su recorrido por la América Latina y particularmente en Guatemala y ganando concreción en Cuba.

En Cuba esta idea estaba presente desde la lucha por la independencia teniendo a José Martí como su principal ideólogo y promotor. Él proclamaba que Patria es Humanidad; en la formación  del Partido Revolucionario Cubano  se declaró que éste se creaba para conseguir la independencia de Cuba del dominio español y auxiliar a Puerto Rico con el mismo propósito.Esta concepción internacionalista se repite posteriormente en los objetivos del Manifiesto de Montecristi: la guerra se libraría no sólo para alcanzar en Cuba la independencia, sino, sobre todo, para evitar el predominio en nuestra América, y particularmente en el concierto caribeño, de los Estados Unidos. Ese sentimiento se volvería a manifestar posteriormente en los combatientes cubanos en la guerra civil española para luchar contra el fascismo instaurado por Franco y los que fueron a la República Dominicana a cooperar en la lucha contra la dictadura de Trujillo. Con el triunfo de la Revolución Cubana, este sentimiento internacionalista se intensificó en múltiples ocasiones, como la participación de tropas cubanas en Angola, las misiones médicas a diferentes países del mundo e, inclusive con la presencia de combatientes cubanos en los grupos guerrilleros organizados por el Che en el Congo y en Bolivia.

Guevara consideraba que una revolución global se produciría mediante la lucha armada y resultaría en una reestructuración económica, social y política en los países postcoloniales. Cuba podría servirles de modelo a esos fines. Después de regresar de sus viajes por Asia y África, el Che declaró que:

Esos continentes se unirán y destruirán, de una vez por todas, la anacrónica presencia del colonialismo.

El mensaje del Che enviado a la Reunión Tricontinental en enero de 1966, reclamando la creación de dos, tres, varios Vietnam ratifica su concepción sobre la lucha antiimperialista en diferentes partes del mundo. Paradójicamente, varios grupos trotskistas en diferentes partes, insultaron y denigraron la lucha guerrillera encabezada por el Che, uniéndose así – para aumentar la paradoja – a la posición de rechazo la guerrilla por el Partido Comunista Boliviano.

En cuanto a la NEP, Trotsky divergía de su prolongación basada en la negativa  convivencia del mercado con la estructura estatal de  propiedad y  de  producción  y abogaba  por la necesidad da planificación, de la industrializada y  de la  colectivización del campo. El Che consideraba que la NEP debería haber sido un paso táctico, no  estratégico establecido por Lenin para contrarrestarla la profunda crisis económica en que Rusia estaba sumida. Sus ideas  coincidían con las de Trotsky en que la prolongación de la NEP contribuía a reforzar la formación de una economía capitalista basada en la ley del mercado, explicitando imprescindible conciencia socialista.

CONSIDERACIONES FINALES

Independientemente de puntos de contacto positivos, el Che nunca se adhirió al trotskismo ni se declaró trotskista. Recuerdo que en Santiago de Cuba, en una reunión amplia con trabajadores y funcionarios del Ministerio de Industrias en 1963 él expresó claramente su posición, tanto en referencia al trotskismo como al maoísmo.

Pienso que los rechazos públicos realizados por el Che sobre el trotskismo se deben más a las torpes y equivocadas políticas – o a la falta de ellas – del trotskismo cubano e internacional que a las ideas del propio Trotsky, las que poco conocía antes de partir a la lucha guerrillera.

Se puede considerar que buena parte de su reflexión y de su práctica política, sobre todo en los años 60, tenía como objetivo salir del callejón sin salida a que llevaba el pensamiento dogmático y la imitación servil de los países del Este europeo. Esto condujo a la falsa acusación, al “sambenito” – como le llamó – que le colgaron de trotskista.

Sin embargo, puede afirmarse que el pensamiento político del Che evolucionó rápidamente desde los inicios de la Revolución hasta su lucha guerrillera en Bolivia. En ese proceso, en relación al trotskismo, el pasó de denunciarlos como agentes del imperialismo en 1961 Hasta retirarlos de la cárcel en 1965. Entre 1964 y 1967 mostró su interés por los planteamientos de la oposición de izquierda, Trotsky entre ellos; declaró abiertamente su rechazo a los “Manuales” soviéticos, buscó nuevas soluciones para la construcción del socialismo, no escondió  su intuición según la cual la URSS terminaría restaurando el capitalismo.

La posición filosófica y política del Che muestra una filosofía marxista de la praxis que privilegia la acción consciente y organizada como la fuerza capaz de crear nuevas realidades sociales y humanas. Expresaba que:.

El hombre es el actor consciente dela historia. Sin esta conciencia que engloba la de su ser social, no puede haber comunismo

Este pensamiento teórico del Che, que no pudo completar, se inscribe en las corrientes historicistas y humanistas de la filosofía de la praxis, de larga tradición crítica y antidogmática que tuvo en Gramsci y en Mariátegui sus principales exponentes.  Sin embargo, a diferencia de ellos, pudo desarrollar sus ideas tomando las experiencias vivas del proceso revolucionario cubano en el que fue uno de sus actores principales  y en el que tuvo la oportunidad de experimentar y aplicar, en su labor constructora del socialismo en Cuba, su propio pensamiento creador.

Él fue un gran pensador marxista, uno de los mayores. Señalaba problemas y caminos, exigiendo a sus compañeros a pensar, estudiar, combinar práctica y teoría. No se debe utilizar su pensamiento, dogmatizarlo y convertirlo en otro bastión especulativo y otro recetario de frases. Esto sería una ofensa a su propio pensamiento dialéctico y flexible.

Su muerte interrumpió el ajuste y ampliación de sus concepciones. Su obra, por tanto, no es un sistema cerrado, un planteamiento acabado que tiene respuesta para todo

El marxismo del Che se distingue de las variantes dominantes en su época. Es un marxismo heterodoxo, antidogmático, ético, pluralista, humanista, revolucionario y de carácter abierto a la discusión.

Concordamos con lo expresado por nuestro compañero, historiador y diplomático José Tabares del Real “El Che no era trotskista, ni maoísta, ni titoísta. El Che era el Che”.

15 de abril de 2021

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(Cubainformación)

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