LA VECINA COMUNISTA. Si el PCE no ha caído más bajo es porque ya estaba en el subsuelo

Jordi Solé Tura fue el encargado por parte del PCE para contribuir (de manera secreta y a espaldas del pueblo, que fue absolutamente ninguneado) a la redacción la Carta Magna española, esa que tanto protege a la monarquía y a un jefe del Estado tan ilegítimo (hoy Felipe VI, ayer su corrupto padre) que no ha sido elegido más que por el sanguinario dictador Francisco Franco. Este, como todo el mundo sabe, derrocó a sangre y fuego, mediante un golpe de estado y una cruenta guerra civil al legítimo gobierno republicano.

Ilegalizado por el Ejecutivo franquista, para poder acceder a la legalidad (el 9 de abril de 1977), el PCE hubo de claudicar y pasar a enarbolar en sus mítines la bandera de Franco y de los Borbones, reconocer oficialmente la unidad de España, firmar la Ley de la Reforma Política (18 de noviembre de 1976) y los Pactos de la Moncloa (25 de octubre de 1977), que supuso un notable retroceso en las conquistas obreras conseguidas con mucho esfuerzo y dolor durante tantos años de lucha. Y todas esas inaceptables concesiones fueron realizadas, según Santiago Carrillo, “por el peligro que se cierne sobre la democracia”.

«Un triunfo para la democracia y la reconciliación» (nada más y nada menos que con sus verdugos franquistas) subtituló Mundo Obrero, el Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España, al anunciar como máximo titular: «El PCE legal». Era abril de 1977.

Casi treinta años necesitó el PCE para  por fin desvincularse oficialmente de la Constitución de 1978, argumentando el incumplimiento de todos los títulos y artículos de derechos sociales, económicos, ambientales, y el recorte de las libertades políticas.

Su renuncia, sin embargo, fue simbólica, ya que nunca la llevó a la práctica. Prueba de ellos es que hoy, junto al PSOE, dos de sus militantes (el ministro de Consumo, Alberto Garzón, y la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz) forman parte del Gobierno español, ese que defiende a la monarquía y a la Constitución de 1978 que el PCE aseguró que rechazaba casi treinta años después de su aprobación-imposición.

En estos días de desastrosa gestión del Gobierno español, en cuanto a la crisis del coronavirus se refiere, donde el Ejecutivo está priorizando las ganancias de la oligarquía en detrimento de la salud y la economía de los y las trabajadoras, al PCE no se le ha ocurrido otra cosa que publicar en su cuenta de Twitter el ensalzamiento al Ejército español. Ese grupo de siniestros uniformados que, en solitario o de la mano de la organización terrorista más grande y sanguinaria del planeta llamada OTAN, está involucrado en guerras de rapiña, donde la población de los países saqueados sufren su indeseada e inhumana presencia.

Aseguran los falsos comunistas del PCE (su dirigencia, pues entre su militancia de base existe gente válida y honrada) que los uniformados garantizan la seguridad y el bienestar del pueblo en los momentos más difíciles.

 

 

Es prácticamente imposible caer más bajo cuando ya se está en el subsuelo.

 

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