¿Seguro que ERC es un partido de izquierdas? Si lo es, ¿por qué la Ley Aragonès?

Yo pensaba que esa contemporización que desde hace tiempo existía con ERC por parte de un sector de gente, entre los que me encontraba, no se alargaría mucho. Si bien reconozco que no me imaginé que sería tan corto. Justo nada más tocar poder.

Para muchas personas, ha sido increíble la metamorfosis política que ha tenido ERC en poco tiempo. Es una transformación que se resalta aún más y que golpea sus siglas con la pedrada de la Ley Aragonés. Esta Ley  era una “liebre encamada” levantada en mal momento a contracorriente, pues sus pilotos no esperaban elecciones de inmediato. Les ha pasado como a aquel que se mete al negocio de sombreros, justo cuando aparece una “epidemia” en la que comienzan a nacer los niños sin cabeza. El caso es que, a partir de este intragable guiso en el que se pretende descuartizar todos los servicios sociales más vitales del pueblo y para el pueblo, cuando ya lo tenían preparado para “servir” en bandeja a los empresarios, se les viene encima una de estas consultas “democráticas”  que “obliga” al pueblo a votar. Esperemos (y lo siento por alguna buena gente) que al “sombrerero” le espere, en la inmediata consulta electoral, un sombrío resultado en las urnas.

Menos mal que ya se va diluyendo esa coartada de “ahora lo importante es la unidad por la independencia, las cuestiones sociales ya las abordaremos después”.

Tras de la concentración del miércoles 25 del pasado mes en el Parlament de Catalunya contra la Ley Aragonés, una buena amiga y compañera de lucha, radical independentista, indignada, me comenta lo siguiente: “Es una barbaridad lo que quieren hacer con esta Ley. La sanidad pública, que es lo que más conozco (en plan bestia) pretenden  dejarla en manos privadas. Y lo que más me preocupa es que, cuando lo comento con alguna gente, esta me responde que eso hay que dejarlo de lado, porque ahora lo importante es la unidad por la independencia… Confieso que hasta ahora no había reparado en esta cuestión tan preocupante. O sea, que tenemos que mantener la unidad e ir codo con codo con quien, en este caso, no espera a conseguir la independencia y va metiendo leyes que de manera clarísima nos perjudica. Es decir, que debemos cruzarnos de brazos frente a gente que aprovecha, la unidad del Procés, para privatizarnos los servicios vitales y esenciales”.

“Coincido de pleno con tu preocupación”, le dije. Quienes trajinan esta sucia jugada tienen bastante más interés en vender los servicios públicos que en conseguir la república independiente. Es una gente “ufana y arrogante” que aunque se vista de izquierdas, en lo económico y social, son descaradamente de derechas. Ciertamente, esta es una naturaleza política de la que no se tiene tanta claridad como la tenemos respecto de la del PSC-PSOE y de quienes representan la antigua Convergencia. Y es así, simplemente, porque no han tocado tanto poder. Ahora ya lo estamos palpando; más claro, agua. Los hechos nos abofetean con la cruda realidad: debilitan lo público en vez de potenciarlo.

La “Ley Aragonés” puede ser el botón de muestra  que abra los ojos a much@s despistad@s. Es esta buena gente que aúna fuerzas con la mejor voluntad, pero sin ser plenamente consciente que va de la mano de otro sector de gente, con intereses económicos, que sí sabe perfectamente de qué va el asunto.

Lo de ir juntos, para que Catalunya consiga su plena soberanía, es algo que cierta organización entiende perfectamente. Lo ha venido demostrado incluso hasta en momentos en que se tomaron decisiones determinadas en que existían dudas y sospechas razonables para habérselas ahorrado.

Todos sabemos que la unidad por la independencia se ha de lograr en todos los frentes posibles, pero pretender que al mismo tiempo se acepte que los más poderosos puedan ir pisando la cabeza a los compañeros de viaje que se encuentran en inferioridad de condiciones es injusto, no lleva más lógica que la de engañar al que te acompaña y, desde luego, no tiene absolutamente nada que ver con la lucha por la independencia de una nación que quiere ser mucho mejor que la que pretende dejar.

En resumidas cuentas, lo de la Ley Aragonés es una cruel tomadura de pelo. Más aún, todo este despropósito se pretende imponer (desde esa supuesta razón de unidad por la independencia) cuando la valoración que mucha gente se hace de la veracidad y profundidad que tienen  las pretensiones soberanistas, de los que se han propuesto desmantelarnos los servicios públicos, deja bastante que desear.

Urge hacer tomar conciencia  a mucha gente que ha de comprender que,  junto al grito de independencia, no todo vale. Con más razón, si esperamos que a ese grito se enganchen barrios enteros de castellanos parlantes, que se han de ganar para que se posicionen del lado de este pueblo, porque es aquí, en esta tierra, donde llevan viviendo (yo entre ellos) la mayor parte de nuestra vida, en esta hemos echado profundas raíces, convirtiéndose en nuestra tierra, en nuestro pueblo, desde hace muchos años. Somos personas de las clases trabajadoras y populares que, el día 19, muchas, las más conscientes, estaremos manifestándonos en Barcelona contra esta Ley antisocial del actual Gobierno de la Generalitat…

Lo dejo en puntos suspensivos, pues supongo que será necesario seguir saliendo al paso de perversas manipulaciones, desmontándolas con argumentos veraces, y recordando cuestiones importantes, para que se sepa con quiénes nos estamos “jugando los cuartos”. De modo que ERC y quienes por lógica coinciden con este Partido  (“arrimando el ascua a su sardina”, al socaire del eslogan: “todos juntos por la independencia”, aprovechándose para dejar “en cueros” a las clases populares) deberían pensárselo mejor si de verdad están por construir unidad, fuerza y País Catalán.

 

(J. Estrada Cruz)

 

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