Se ha casado Sabina; entre las escasas personas que le han acompañado al juzgado estaba Marlaska

No, no se preocupen, amigos y amigas lectoras, este diario no se ha reconvertido en medio de chismorreo barato. Si anunciamos la boda del cantante “progre” es por cuestiones políticas y para señalar su absoluta decadencia ideológica.

Que Joaquín Sabina es un decadente individuo se cae de al mata. Y, efectivamente, cuando hablamos de decadencia no nos referimos a la física (que eso es inevitable) o a la que él tanto ha cantado por el lado cutre y desprendida de la vida, sino a la ideológica.

Sabina siempre se las dio de ser un tipo escorado a la izquierda, sin embargo, de un tiempo ya muy largo a esta parte escora justo en el otro extremo, en la derecha. Tanto sus vomitivas y habituales declaraciones como su comportamiento en el día a día lo confirman de inequívoca manera.

Hoy, el cantante que cantó “si de verdad me amas, no habrá casorio, ¿para qué?; con dos en una cama sobran testigo cura y juez” se ha casado con quien es su pareja desde hace 25 años. Por cierto, ella no es la “Princesa” de su canción ni ninguna otra mujer que tanto retrató en sus composiciones sino, qué casualidad, la hija del ex presidente del Banco Central de Reservas del Perú. En cuanto a la madre de sus hijas, añadir que es hija de un tipo facha que fue ministro de Defensa en el Gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo. Vamos que el tal Sabina mucho cantar a lo cutre y a las mujeres “fatal”, pero en la vida real siempre eligiendo en la otra vertiente.

Sabina se ha casado hoy, decimos, de manera casi secreta, con pocos acompañantes alrededor. Se ha sabido, según ha informado El País, que la pareja ha estado acompañada en el juzgado por Joan Manuel Serrat y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Al parecer, quien fuera señalado por la Justicia europea por encubrir casos de torturas es un buen amigo del cantante.

¡Quién le ha visto y quién le ve a Joaquín Sabina! En su canción “Pacto entre caballeros”, terminándola, repetía “mucha, mucha policía”… de manera despectiva hacia este cuerpo represivo (llegado a ese momento, en los conciertos solía levantar el puño con el pulgar y el meñique erguidos). Y ahora que le da por casarse no se le ocurre otra cosa que invitar, para que le acompañe al juzgado, al ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska. Imposible mostrar mejor ejemplo de su decadencia ideológica.

 

(Baraguá)

 

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