RÚBEN BENÍTEZ. Contra la agresión fascista en Venezuela. No os dejaremos solos

El pasado 8 de junio, la Plataforma Bolivariana de Cádiz Francisco Miranda tuvo su bautismo de fuego con la organización de una manifestación en solidaridad con la revolución venezolana. Mientras un centenar de personas recorríamos el casco antiguo de la ciudad, los vecinos nos miraban sorprendidos, incluso alguno que otro mostró su disonformidad. Pero sin duda lo que predominó fue la indiferencia. Lo cual no dejaba de ser triste, pues la manifestación atravesó el barrio de Santa María, uno de los más deprimidos de la capital. ¿Y cómo es posible que una marcha en apoyo a un gobierno verdaderamente social, que ha despojado a la oligarquía de sus privilegios, no sea respaldada por la inmensa mayoría del pueblo gaditano, uno de los más castigados por el yugo capitalista? La respuesta es bien sencilla. Por la demonización del proceso bolivariano, que ha formado una imagen distorsionada e interesada de lo que sucede en Venezuela. A tal grado llega la manipulación informativa que se pinta como héroe a quien roba un helicóptero y abre fuego contra el Palacio de Justicia, y se tacha de demócrata a un fascista preso por intento de Golpe de Estado.
            Los grandes medios de comunicación trabajan para crear un clima de rechazo hacia el gobierno venezolano que justifique una intervención militar, o «humanitaria», como la llamarían ellos. La oligarquía caribeña, harta de ver cómo el pueblo respalda y profundiza en la revolución bolivariana, ha abandonado cualquier intento de llegar al poder mediante las urnas, y claramente se ha lanzado por el camino de la insurrección.
            Para lograr su propósito cuentan con el apoyo de Estado Unidos y sus adláteres, entre los que se encuentra el gobierno de Mariano Rajoy. En este escenario, las grandes corporaciones mediáticas como Mediaset, Prisa y Atresmedia, fabrican un relato parcial e interesado de lo que ocurre en Venezuela. Sin ir más lejos, el 6 de julio informaron «del asalto de chavistas a la sede de la Asamblea Nacional». Hecho que calificaron de muy grave al tratarse del Palacio Federal Legislativo, equivalente al Congreso de los Diputados de Madrid. Sin embargo, omitieron que los incidentes se iniciaron cuando agredieron a un grupo de personas que ingresaron en el edificio para entregar un documento contra las convocatorias a marchas realizadas por la Mesa de la Unidad Democrática. Acto seguido, los cientos de chavistas concentrados en los alrededores del palacio vieron cómo diputados de la oposición, en compañía de sus cuerpos privados de seguridad, salieron del hemiciclo arremetiendo con encapuchados, explosivos y armas de fuego contra el pueblo.
            Ante la gravedad de los acontecimientos, en las afueras del Parlamento se fueron agrupando cada vez más personas en apoyo al gobierno Maduro. Mientras, desde el interior, los opositores tuiteaban estar «secuestrados». Al final, el defensor del pueblo medió para permitir la salida de diputados y funcionarios. Enseguida se puso en marcha la maquinaria imperialista condenando la agresión a la Asamblea Nacional. Pero de nuevo «olvidaron» mencionar dos detalles importantes. Primero, el presidente Maduro ha ordenado investigar lo sucedido, resaltando que no aceptará violencia de nadie. Y  segundo, el diputado opositor Julio Borges, ante el Acta de la Independencia, llamó a los militares a un Golpe de Estado (el video se encuentra en este link https://www.youtube.com/watch?v=R9neBB1ojBs).
            ¿Han informado de esto Mediaset y Atresmedia? Claro que no. Como tampoco hablaron de los jóvenes quemados por parecer chavistas, de los policías muertos, de los incendios a hospitales infantiles…ni rectificaron cuando se demostró que el violinista Armando Cañizales había muerto por el impacto de una esfera metálica disparada por los opositores, no por las fuerzas de seguridad.
            El chavismo en Venezuela es consciente de lo que se juega y está preparado para hacer frente a cualquier intento de desestabilización, como vienen haciendo desde 1998. Ahora bien, no podemos dejarlos solos. Nuestra labor en defensa de la revolución bolivariana se tiene que dar en dos planos: 1) realizar manifestaciones a favor del proceso y denunciando las agresiones imperialistas y 2) llevar a cabo una labor pedagógica. Este segundo punto consistiría en dar a conocer cómo estaba Venezuela antes de Chávez y cuáles son los logros que se han alcanzado. Al mismo tiempo que desenmascaramos a los medios de comunicación como arma del imperialismo. Aún queda mucho por hacer. La manifestación del 8 de junio fue una de las semillas que desde hace un año vamos sembrando en Cádiz, pero fue la más conmovedora. El pueblo gaditano vio que un grupo de personas no era indiferente a la lucha de sus hermanos venezolanos, y los que nos acompañaron se emocionaron durante el camino y sobre todo en el acto final. En la plaza de Argüelles, lugar simbólico de la Plataforma, pudieron escuchar la voz del embajador venezolano en España, Mario Isea, quien nos dedicó unas sentidas palabras de agradecimiento. Un hombre sencillo que el verano pasado se paseaba por Cádiz y te trataba con una familiaridad que hasta se te olvidaba el cargo que ostenta. Una persona del pueblo, como Nicolás Maduro, conductor de autobús antes de ser presidente. Algo que la oligarquía venezolana no puede soportar, destila odio de clase.
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